❗️Desde Olympe os anunciamos que, a iniciativa propia, vamos a denunciar al director de ‘El Mundo’, al propio ‘El Mundo’ y al periodista trasnochado que lo firma ante la fiscalía de delitos de odio
Ante la inexplicable inacción del @IgualdadGob@LGTBIGob, toca mover ficha
El policía nacional que abusó sexualmente de una niña de 14 años no entrará en prisión.
El Alto Tribunal andaluz lo ha condenado a año y medio de cárcel, pero mantendrá su placa y su condición de funcionario en activo; la víctima sufre graves secuelas psicológicas y está en tratamiento.
Mientras Pablo Hasel lleva ya cinco años pudriéndose entre rejas por denunciar desde sus canciones que aquí no hay democracia.
Esta es su justicia.
Hoy queremos recordar, una vez más, a Nagore Laffage. Tenía veinte años cuando fue asesinada el 7 de julio de 2008 por el hombre que aparece en la imagen contigua: José Diego Yllanes.
Ambos trabajaban en el mismo hospital, aunque fue durante la noche de San Fermín cuando se encontraron. Se gustaron y decidieron ir a casa de él. Allí comenzaron a besarse, pero de repente él se volvió violento y le rasgó la ropa. Nagore se asustó y le dijo que quería marcharse. Forcejearon. Ella intentó escapar e incluso llegó a llamar a Emergencias. Él le arrebató el teléfono, la golpeó repetidas veces y finalmente la estranguló. Cuando comprobó que había muerto, trasladó su cuerpo a un bosque. Intentó descuartizarlo, pero desistió y terminó abandonándolo allí.
Durante el juicio, además del asesino, también se juzgó la vida de Nagore. A él no lo condenaron por asesinato, sino por homicidio.
Nagore hizo todo lo que tantas veces se dice que hay que hacer: decir no, resistirse e intentar pedir ayuda llamando a Emergencias. Aun así, la asesinaron. Y aun así, cuando ya no podía defenderse, también fue juzgada.
El asesino no llegó a cumplir nueve años de prisión por este crimen. Desde 2017 trabaja como psiquiatra en una clínica privada y, desde 2020, también puede ejercer en la sanidad pública.
«Según la sala, ambas jóvenes pusieron de manifiesto "la indolencia" de la Policía Local de Bétera "para protegerlas", señalando que incluso se "reían con los acusados".»