"Se lo dije, mamá. Le dije que lo amo. Él dijo que también me ama. Las palabras se me habían atascado en la garganta durante tanto tiempo. Y también lloré. Se supone que los niños grandes no lloran, tal vez, pero lo hice. Estaba hablando de planes, de un futuro que hasta hace unas semanas no creía posible. ¿Qué hacemos ahora, mamá? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Sabías que esto iba a pasar la primera vez que me llevaste a patinar? Me gusta pensar que sí. Tengo un poco de miedo y tal vez solo tú puedas entender por qué."
Me pongo de pie por el paralelismo entre la primera y la última mirada que Shane e Ilya se dedicaron dentro de una cancha. Se nota muchísimo que la primera mirada está llena de tensión y la segunda llena de amor