Te quiero a ti: a tus ojeras, a tu sonrisa, a tus gestos y tus muecas. Te quiero por tus ideas, por tus ganas de ser mejor y hasta por tus mayores temores. Te quiero con todo lo que eres: con tus carcajadas, con tus días malos, con tus días buenos y hasta cuando te molestas. Te quiero a ti, tal y como eres.
Me van a disculpar, pero a mí me gusta alguien empalagoso, que me llame, que me escriba, que me comente todo y que siempre busque estar presente. Eso de no mostrar interés no va conmigo.
Ya no quiero volver a escuchar un “te mereces a alguien mejor”. Solo quiero escuchar un “quiero amarte y cuidarte como mereces, y esforzarme en ser mejor para ti”.