Lo bonito de dejar ir a alguien es el espacio. El espacio pa sembrar cosas nuevas, semillas de lugares no visitados, arrancar las raíces secas. Reforestar lo quemado con el anhelo de que la siguiente cosecha llegará a su tiempo.
Escuchar música clásica mientras me tomo mi café enroscada en una toalla en el sofá, pensando por qué estoy viva y por qué quiero seguir viva.
Por eso me gusta estar sola, me gusta lo que escucho.
Hablaba con un amigo y que difícil es dejar a los amigxs aveces con sus desiciones. No opinar sino acompañar. No hablar sino escuchar. Ser solo una parada técnica para que ellxs puedan recargar su hombro, mientras siguen los destinos que escogieron. A veces la amistad es eso.
Antes pensaba que para conseguir lo que quería en lo profesional, tenía que sacrificar lo social. Estaba mal. Socializar es exacto lo que me da pila para regresar a ser un ermitaño en mi trabajo y disfrutarlo. Una cosa nutre la otra. Si renuncio a una, hago la otra a medias.
Aún recuerdo cuando tenia 21 y estaba en la época Dorada de la fiesta, viviendo en el paraíso donde al acto más criminal era que te robaran la bici en el kilómetro 0 si no llevabas candado #JusticiaParaAlexis Queremos eso de regreso en Cancún !!