Si alguien entiende que una resolución judicial no se ajusta a derecho, que la recurra; y si cree que un juez no es imparcial, que lo recuse. Pero dejen ya la campaña de desprestigio orquestada contra el poder judicial. Es injusta, infundada e interesada.
#Yoconlosjueces
Cuando pase el tiempo y podamos analizar los hechos con perspectiva, seremos verdaderamente conscientes de la heroicidad con que nuestros jueces están defendiendo la separación de poderes y el estado de derecho.
¡Gracias!
Hay una vieja máxima que reza que la democracia no se mide por la virtud de sus políticos, sino por la madurez de sus votantes. En España, esa frase cobra un sentido irómico cuando se observa la distinta respuesta que despiertan los escándalos según el color del partido implicado. Mientras la derecha tiene un votante que castiga la mentira, la incompetencia o la corrupción, la izquierda parece que premia tales miserias y se aferra al poder incluso cuando el hedor de la indignidad ya impregna cada párrafo del discurso oficial y el deshonor impulsa cada acción de gobierno.
Los hechos recientes son elocuentes: las imputaciones que alcanzan a la esposa del presidente, a su hermano y a su fiscal general; los procesamientos de los dos últimos secretarios de Organización del PSOE de Pedro Sánchez; los casos de prostitutas elevadas a empleos públicos; la evidencia de dinero en sobres yendo y viniendo por los pasillos de la sede socialista; los despachos de Ferraz y Moncloa convertidos en terminales de favores... Y, sin embargo, las dos únicas dimisiones relevantes en estos dos últimos años han sido las de Noelia Núñez, diputada del PP, por el falseamiento de su currículum, y Carlos Mazón, presidente de la Generalitad Valenciana, por incompetencia manifiesta.
Es el votante conservador quien mantiene viva cierta idea de decencia pública: penaliza la mentira, desconfía del poder y no perdona el abuso. El votante "progresista", en cambio, ha hecho de la fidelidad ciega una virtud cardinal. Cuanto más se tambalea su partido, más se agarra a él, como si la corrupción fuera un precio aceptable por mantener a raya al enemigo. Esta asimetría moral tiene consecuencias devastadoras, en el sentido de que una sociedad que premia la desvergüenza se condena a convivir con ella. Si cada varapalo judicial refuerza la lealtad a los colores y cada escándalo se interpreta como una conspiración del adversario, el resultado es un país anestesiado ante la deshonra, incapaz de distinguir entre justicia y partidismo.
🚨🚨Perdonen que me traicione mi condición de civilista. No es una condonación de la deuda. La condonación de una deuda es la liberación de la misma gratuitamente por el acreedor en favor del deudor. Es un medio de extinción de la obligación. Aquí, hay una asunción de la deuda de las CCAA por el Estado. La deuda permanece intacta, pero cambia de manos. Y ese cambio de manos no es inocente, por cuanto al final la deuda es de los ciudadanos. Si, también de esos ciudadanos que viven en comunidades autónomas mejor gestionadas y con una deuda menor, que ahora ven incrementada su deuda, al trasladarles la de los que gestionaron mal elevando su deuda al infinito.
"Cualquier llamada a imponer reglas claras que no hiciesen retroceder nuestro mundo de derechos y libertades a la Edad Media se calificó de xenofobia y racismo por parte del equipo de imbéciles habituales".
(Publicado ayer en 20 periódicos españoles).
https://t.co/LhOxvMMewc
Le explico ésto a los votantes socialistas:
Imagina que el gobierno le deja a Amancio Ortega quedarse con todos los impuestos que debería pagar y solo paga los servicios públicos que "él" dice que usa.
¿Lo habéis entendido ya? https://t.co/Z2NHtX6Z3w
📻 Monólogo de Alsina: "El amo se desangra"
💬 “Ahora sabemos que fueron un corrupto y un malversador huido de la justicia quienes pactaron en el extranjero que España la gobernara Pedro Sánchez”
🎧 Puedes escuchar el monólogo completo aquí: https://t.co/4QrAsAyiVa