Aunque sea difícil, quiero asumir el peso que implica ser yo, levantarme todas las mañanas y salir a enfrentarme a lo que soy, sobre todo en los días cuando más quiero esconderme, cuando más quiero ser otra cosa y cuando no quiero ni siquiera ser más. Creo que ahí hay dignidad.
No sé qué ser.
Sé lo que creo que debo ser,
y quiero ser lo que se debe,
pero debo ser lo que quiero.
No sé si quiero ser porque debo,
o si simplemente quiero ser.
Es una parte de mí que se sitúa
en una línea muy difusa.