Si alguien aún tiene dudas de que ISIS es el islam mainstream, pronto los musulmanes en occidente se sentirán lo suficientemente confiados como para decirte la verdad en tu cara.
1) Nuestras oraciones son radicales porque estamos orando para que Alá mate a todos los infieles y nos dé la victoria sobre ellos.
2) La yihad es una guerra contra los no musulmanes para matarlos y someterlos, y es obligatoria para cada musulmán, y es el acto y la recompensa más altos en el islam.
3) Todo musulmán cree que el califato islámico debe ser restablecido y gobernar todo el mundo por la fuerza.
Flamear hoy una bandera palestina o el peligro islamista
La masacre del 7 de Octubre de 2023 en Israel fue CELEBRADA en las calles de Gaza. No solo eso... fue CONMEMORADA esta semana en varias partes del mundo, incluida Europa y nuestra franciscana Quito. Imposible ser indiferente ante semejante display de A: crueldad o B: ignorancia.
Opinar sobre este tema inevitablemente te convierte en blanco de redes sociales. Pero más allá de los fanatismos existe muchísima gente lee y valora contenido bien sustentado. Vamos a ello. Reflexionemos sobre lo que implica en el contexto actual, flamear una bandera palestina.
Para eso, hay que comprender primero lo que es el islam.
Desde que vi las imágenes de la masacre de octubre 7, tomé la decisión de informarme lo mejor posible sobre el tema. Uno de los autores contemporáneos más interesantes que he leído y escuchado es Raymond Ibrahim, historiador estadounidense especializado en la historia y la doctrina del islam y de Medio Oriente. Ibrahim cuestiona al islamismo y advierte sobre el peligro que representa para Occidente. Comparto esa advertencia. El islamismo es un peligro para Occidente.
¿Por qué?
Hay que retroceder catorce siglos y situarse en Arabia. La Meca era la ciudad donde Mahoma comenzó a predicar. Al no encontrar poder político ni militar, en el año 622, él y sus seguidores emigraron a Yathrib, que luego sería conocida como Medina. Ese viaje —la Hégira— cambió la historia del mundo. En Medina, Mahoma se convirtió en jefe de una comunidad política y militar. La fe pasó a ordenar también la ley, el gobierno y la guerra.
La yihad, que suele traducirse como “esfuerzo” o “lucha”, adquirió un sentido político y militar: extender la gobernanza islámica y la sharia —el imperio de la ley islámica— a escala global.
La teologización del tribalismo árabe (Al-Wala' wa-l-Bara')
Ibrahim sostiene que la innovación organizativa de Mahoma fue tomar el código tribal preislámico —fidelidad al grupo interno y hostilidad hacia el externo— y revestirlo de teología. De ahí surge el odio dogmático al infiel. A través del Corán, se consagró el principio de al-Wala' wa-l-Bara' —lealtad absoluta a los creyentes y enemistad declarada hacia los no musulmanes—. Esto creó un incentivo militar perfecto: la obtención de botín y esclavos en esta tierra si se ganaba la batalla, o la entrada directa a un paraíso carnal y hedonista si se moría en combate.
La expansión que vino después fue muy rápida. En el siglo que siguió a la muerte de Mahoma, los ejércitos árabes conquistaron Siria, Palestina, Egipto, el norte de África y España: territorios que habían sido parte del mundo cristiano. Jerusalén, Alejandría y Antioquía, sedes de antiguos patriarcados, quedaron bajo dominio islámico. Constantinopla caería siglos después. La presión sobre Europa continuó durante mucho tiempo: incursiones de piratas berberiscos, captura y venta de europeos como esclavos y, finalmente, el segundo asedio otomano a Viena, en 1683.
La historia también muestra cómo vivían las comunidades conquistadas. Cristianos y judíos podían conservar su religión, pero quedaban bajo el estatus de dhimmíes: poblaciones sometidas a una condición legal inferior y al pago de un impuesto especial, la jizya. El llamado Pacto de Omar recogía restricciones para construir o reparar templos, exhibir símbolos religiosos, hacer proselitismo o presentarse ante tribunales en igualdad de condiciones. Era una tolerancia bajo subordinación.
Ibrahim cuenta que, después de la conquista de Granada, en 1492, algunas comunidades moriscas recibieron autorización religiosa para fingir que se convertían al cristianismo, participar en sus sacramentos y mantener en secreto su fe islámica. Ese disimulo podía servir también para colaborar con potencias extranjeras y actuar contra el Estado.
Ahí aparece el choque con Occidente. ¿Qué digo, choque? Incompatibilidad absoluta. Nuestras sociedades reconocen la separación entre Iglesia y Estado, la libertad de expresión, la igualdad jurídica entre hombres y mujeres y el derecho a abandonar una religión. El islamismo propone que la ley religiosa ordene la sociedad.
La yihad contemporánea puede librarse con armas, propaganda y dinero. Ibrahim advierte sobre la expansión de enclaves que conservan una identidad religiosa y política separada, a los que vincula con la idea de ribat. Son formas distintas de proyectar poder. No todas tienen la misma gravedad ni operan del mismo modo, pero forman parte de una doctrina que aspira a influir sobre la organización de las sociedades.
¿Qué tiene que ver todo esto con Palestina? Que el grupo terrorista que tomó el poder en ese país, Hamás, es un ejemplo de esa doctrina en el presente. Hamás es un movimiento islamista que combina la causa nacional palestina con una ideología religiosa y la lucha armada. Ganó las elecciones legislativas palestinas de 2006 y, al año siguiente, tomó por la fuerza el control de Gaza. Que flamean esa bandera para "rechazar un genocidio", dice mucha gente, repitiendo lo que ha leído en redes sociales, matizando la masacre del 7 de Octubre o abiertamente justificándola. Reconocer el peligro del islamismo no es flamear la bandera de Israel, negar la escala o las consecuencias de la guerra que ese ataque provocó o aprobar todas las acciones de ese país. Es simplemente hacer un esfuerzo por entender lo que ocurre hoy en el mundo, los peligros a los que estamos expuestos y no dejarse llevar por símbolos que sirven para ocultar o justificar escenarios complejos o acciones siniestras.
@Rd_fas1 El hijab no es un símbolo religioso, es algo que se le impone a las mujeres contra su voluntad.
El Islam no es una religión, es una secta creada por la mala interpretación que un comerciante analfabeta tenía sobre los relatos que le contaban los judíos y cristianos
@Uyghur_Report Estos ya se páresen a los sionistas de víctimas, ellos dicen q hay antisemitismo...y estos q hay antislam o islamofobia.. ridículos.. nadie quiere el mal