Lo peor de la derrota no es la mala lectura de Montse o errores en el campo. Lo peor son los machirulos que esperaban esta derrota para ir contra ellas. Así desde la salida de Rubiales y Vilda. En el Mundial y la Nations League no pudieron, ahora salen.
Simone Biles puso en el centro la salud mental y se atrevió a denunciar los abusos sexuales del entrenador Nassar y todo el sistema que lo permitió en EEUU. Hoy logra su segundo oro en los Juegos Olímpicos de París con este ejercicio. Impresionante.