Bañistas que tienen dos miserables semanas de vacaciones al año, con sueldo que da para una tortilla de patatas y un bote de gazpacho del Mercadona, y que se pelean a las 7am por un sitio en primera línea, persiguen a inmigrantes como si les fuesen a robar la vida que no tienen.
Policía fuera de servicio mata a joven a sangre fría mientras su compañero mira después de que el joven robase un móvil, pero el delincuente es Abderrahim, por haber robado, y no el policía por matar. Que enseñen la puta cara del delincuente, osea, del policía.