Ese día en que de pronto te das cuenta de que, literalmente, te suda la polla que te llamen fascista, xenófobo o machista por no pensar como ellos ni querer su Agenda, ese día, empiezas a ser verdaderamente libre. Hasta ese día eres un esclavo. Un pinchaúvas. Un pelagatos moral
La realidad en la que vivimos provoca tantos miedos y pesadillas que si intentas hablar de los acontecimientos actuales con alguien que está felizmente desinformado, es literalmente imposible no sonar delirante, conspirador y salvajemente esquizofrénico.
Recuerdas esos casos concretos porque eran estadísticamente anecdóticos.
Si tuvieras que enumerar casos similares de 2024, para empezar lo harías en plural, y no sabrías hacerlo, ni identificar a las víctimas ni a los agresores.
Que este pedazo de artista haya dejado la actuación siendo tan jodidamente bueno porque hay imbéciles que no diferencian la realidad de la ficción es algo que me va a quemar siempre.
Me da mucha lástima esa gente que jamás se sale del papel de intelectual. Con lo lindo y humano que es pasar pena, admitir que no se sabe algo, hacer chistes malos, entrar en una crisis maniaca, ver una pelí tonta