No estaban construyendo una vida juntos, te estabas adaptando a la suya, a sus horarios, a sus costumbres, a sus prioridades y gustos. No eran un equipo, eras tú acompañando mientras esa persona vivía su vida.
No sabes que es amor hasta que llega alguien que no se asusta de tus heridas, que no huye al descubrir tus miedos y que, en lugar de fijarse en tus cicatrices, intenta comprender las batallas que las dejaron ahí.
Cuando te quieran menos, cuéntales que una vez hubo una mujer tan enamorada de ti que siguió eligiéndote, incluso cuando tú ya habías dejado de elegirla.
El entorno si importa.hay personas que te hacen creer que no vales, y otras que te recuerdan que puedes crecer y que eres capaz de lograr todo lo que imagines.