Entonces hay que saber muy bien, cuando uno es capaz de arriesgar su cielo por el infierno del otro o cuando uno se está condenando solo al infierno por un otro que ni siquiera somos el cielo. Gabriel Rolon
“Yo te conozco” dijo quien me invitó al mar, me regaló chocolates blancos, me preguntó si estaba enojada por quedarme en silencio y no conoce a mis perros