Al menos después de Chávez el venezolano aprendió a nunca idolatrar a ninguna figura política populista y radical porque eso nunca trae nada bueno. Verdad?
“Agüero y Otamendi solían burlarse de mí porque después de cada partido hacía FaceTime con mi esposa. La llamaba, ganara o perdiera.
Cuando hablo con ella, es como si mi cerebro volviera a estar en la universidad.
Vuelvo a ser Rodrigo”.
🤍🥹