Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.
Qué miedo por la gente que habla con inteligencias artificiales sobre sus vidas personales. Los modelos de lenguaje no piensan, no saben cosas, no razonan, no comprenden, no te entienden, no les importas.
Ayer me pasó a buscar una amiga y cuando subí al auto ya tenía puesta mi playlist favorita. Y pensé: el amor está en recordar lo que hace sonreír al otro.
Me estoy quedando solo ALV.
Y no siempre lo digo como una queja.
He pasado mucho tiempo aprendiendo a poner límites, a reconocer lo que me hace daño y a dejar de aguantar cosas que antes toleraba solo por no perder gente.