Las ratas se quedaron sin partido político.
Ahora sigue la depuración: desmontar la estructura de jueces y fiscales nombrados por el criminal prófugo Rafael Correa. Que no quede ni uno. Es momento de revertir esa realidad y devolver la institucionalidad.
La depuración debe continuar sin pausa, sin aflojar y sin descuidarse. El desquiciado ya está preparando su pataleo con más maldad. Pretende calentar las calles —no podrá— y, ha ordenado a bandas criminales sembrar el terror.
Sabe que, tarde o temprano, terminará al estilo Mosad capturado y trasladado a Ecuador a la Cárcel del encuentro.
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