Cuando estamos en pecado, somos como “murciélagos humanos” que saben moverse solo por la noche. Es más cómodo para nosotros vivir en la oscuridad, porque la luz nos hace ver lo que no queremos ver. Pero así los ojos se acostumbran a las tinieblas, y ya no saben lo que es la luz.
Italia, 1348.
Una misteriosa y brutal enfermedad ataca sin clemencia.
Los síntomas son horrendos y la muerte no tarda en llegar.
Europa está por atravesar por la peor pandemia de la historia humana.
La historia de la terrible peste negra, AQUI:
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Desde el corazón abierto del Crucificado, el amor de Dios llega hasta cada uno de nosotros. Dejemos que su mirada se pose sobre nosotros. Comprenderemos que no estamos solos, sino que somos amados, porque el Señor no nos abandona y no nos olvida, nunca. #AudienciaGeneral