Estoy cansada de volver empezar, algo dentro de mí necesita echar raíces. Pero ahorita pensé: “¿qué tal si esta es la última vez que vuelvo a empezar así, tan ligera?” Tal vez debería disfrutar esta frescura, esta incertidumbre, esta libertad.
Yo sigo esperando ese momento en el gimnasio en el que llega el hombre y me dice “oye nos podemos turnar”, ahí nos enamoramos y vivimos felices por siempre.