Evita estar cerca de esa gente que no es capaz de ver nada bueno en sus vidas ni en la de los demás, que no descubren nunca motivos para agradecer pero siempre tienen uno para quejarse.
Si tus palabras no dicen lo mismo que tus acciones, entonces nadie va a creer en ti, por más discursos bonitos que tengas. Aprende a ser coherente y verás cómo eso potenciará tu vida.
Dios nuestro, gracias por el milagro de la vida. Despertamos sabiendo que poder hacerlo es muestra de tu amor por nosotros. No permitas que desperdiciemos nuestra vida quejándonos, ayúdanos a siempre reconocer los motivos para agradecer. Eres bueno.