Soy infantil y quizá un ingenuo pero yo sí creo en los finales felices, creo en la bondad de la gente, antepongo mis sentimientos a la lógica, confío en que si haces cosas buenas te irá bien y vivo mi propia película, mi comedia romántica con su pizca de drama y sí, soy feliz.
Ir a un hotel de la dictadura y lanzar dinero para un pueblo hambriento que se pelea por agarrar algunos billetes no es ser bueno, al contrario, es humillante. Para nada apoyo esa actitud del rapero, un asco.