Después de mucho, recaí.
Hoy hablaba con un amigo que también terminó una relación hace poco sobre qué se hace con todo lo que uno aprendió de la otra persona. No pudimos descifrarlo, así que simplemente empezamos a mencionar cosas que les gustaban a nuestras ex parejas:
Leo Messi va a jugar hoy su último partido con la Selección Argentina.
Dos décadas de representación. Con épica, títulos, derrotas, alegrías, tristezas pero fidelidad. Crecimos con él intentando ganar siempre.
El superhéroe argentino.
Gracias Leo.
Como cuando tenía 6, como cuando tenía 7, como cuando tenía 8, como cuando tenía 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22 y 23.
Mi ídolo. De toda una vida. Gracias, una vez más.
Te banque en las buenas, en las malas, en los títulos y cuando no nos salía nada. Me levantaba temprano para ver a Barcelona, me pelee con medio mundo cuando se cuestionaba tu actitud. Pase lo que pase, vas a ser mi máximo ídolo, pero en esta no cuentes conmigo.
No te comparo con Maradona, no te pido gestos políticos, hasta te puedo dejar pasar que no quieras empatizar con la sociedad de tu país, pero en esta no. Tomaste la decisión de no ir a la Casa Rosada a mostrarle la copa a tu pueblo, pero vas a la Casa Blanca a exhibir el titulo de una liga pedorra con un presidente que acaba de iniciar una guerra en Medio Oriente.
Te ganaste el derecho de hacer lo que quieras, pero darle la espalda al país que lloró y se golpeó el pecho de orgullo por vos, duele. Ojalá puedas darla vuelta.