Siempre cuidaba mis acciones para no hacer sentir mal a las personas, hasta que me di cuenta que a los demás no les importa si sus acciones me lastimaban, el exceso de empatía también destruye.
La mejor decisión que he tomado fue elegir hacer silencio y hacerme a un lado. No tengo nada que probar. No estoy aquí para convencer a nadie de que soy buena persona. No voy a arreglar lo que no rompí, y no voy a luchar para que nadie reconozca mi valor.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.