Según Nietzsche, cuanto más piensas, más sufres, porque cuanto más profundos se vuelven tus pensamientos, más ilusiones destruyes. Empiezas a ver que la mayoría no busca la verdad, sino comodidad: creer en lo que les da seguridad, no en lo que realmente tiene sentido. Y una vez que lo ves, no puedes dejar de notarlo. La moral se vuelve una aventura, el propósito empieza a sentirse como una actuación y la felicidad, solo otra máscara para olvidar lo perdidos que estamos. Ese es el precio de pensar demasiado profundo: entiendes todo, pero no conectas nada. O como dice Tony Royce: si te metes demasiado en tu cabeza, estás muerto. Y quizá por eso Nietzsche perdió la cordura… no porque estuviera equivocado, sino porque vio la verdad y no pudo volver a la ignorancia. Entonces dime: si la consciencia implica soledad, ¿aún querrías saber? ¿Qué tan consciente te gustaría volverte?