Por dos siglos, la Ciudad de México se apagaba a las ocho de la noche. Existía un cuerpo de vigilantes llamados 'serenos' que caminaban con farolillos gritando la hora: '¡Las once y sereno!' Todo cambió una tarde de diciembre de 1881, cuando cuarenta focos de arco eléctrico se encendieron desde la Avenida Juárez hasta Plateros. Miles se congregaron. Muchos se persignaron. Otros lloraron. Creían estar viendo un milagro. Y aquí está el dato que no te contaron en la escuela: México tuvo alumbrado público eléctrico ANTES que Nueva York (1882), antes que Berlín (1884), antes que Roma. Los serenos dejaron de gritar la hora. Ya no había noche. Y ya no había miedo.
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“Hasta el viento tiene miedo” se estrenó en 1968 bajo la dirección de Carlos Enrique Taboada, considerado uno de los grandes maestros del terror psicológico en México. La historia sigue a un grupo de alumnas castigadas a permanecer en un estricto internado femenino durante las vacaciones, donde comienzan a experimentar sucesos paranormales relacionados con el espíritu de una joven que aparentemente murió trágicamente años atrás. Misteriosos susurros, apariciones y secretos ocultos convierten al internado en un escenario de auténtico terror.
La película contó con un elenco encabezado por grandes figuras del cine mexicano como Marga López, quien interpretó a la severa directora del colegio, además de Maricruz Olivier, Alicia Bonet, Norma Lazareno y Renata Seydel, cuyas actuaciones ayudaron a construir la tensión y el misterio que marcaron a toda una generación.
Uno de los datos más curiosos es que parte de la filmación se realizó en la famosa Casa del Indio Fernández, la icónica residencia construida con piedra volcánica que perteneció al cineasta y actor Emilio Fernández. Sus rincones, jardines y arquitectura contribuyeron a crear la atmósfera sombría que convirtió a “Hasta el viento tiene miedo” en una auténtica película de culto del terror mexicano. 🍃🎥