🇨🇴🇵🇹🔥 LE ROBARON A COLOMBIA ANTE PORTUGAL
Colombia empató 0-0 contra Portugal, terminó primera de grupo en el Mundial 2026 y compitió de igual a igual contra una potencia.
Pero el partido quedó marcado por la polémica: gol de Davinson Sánchez tras centro de Juanfer Quintero, anulado, y una transmisión que no mostró rápidamente una repetición clara. Si me sacás un gol así y no me mostrás por qué, la bronca es lógica.
Colombia fue más directa, más rápida y más competitiva. Portugal tuvo jerarquía, pero construyó lento, rotó pensando en 16avos y Cristiano desde el juego apareció muy poco.
Luis Díaz no tuvo su partido más brillante, James levantó muchísimo y Kevin Castaño volvió a dejar una pregunta incómoda: si Lorenzo lo usa en un Mundial, ¿por qué en River no juega?
Colombia clasificó primera. Pero la sensación queda instalada: le sacaron un gol clave.
Mirá el Yudco Al Hueso completo en mi canal de YouTube. 👀
Con esta imagen se destruye la narrativa del voto fusil: aquí podemos ver que Iván Cepeda ganó en 308 municipios con presencia de grupos armados, pero al mismo tiempo vemos que Abelardo ganó en 299.
La única diferencia es que nosotros no decimos que los que votaron por él en estos territorios, son voto fusil. Les cuesta creer que las personas de los territorios más olvidados hayan votado por la continuidad de un gobierno que no los olvidó y les llevó la presencia del estado
El presidente Gustavo Petro, le entrega a Abelardo de la Espriella un país con una vara extremadamente alta, y difícil de superar.
Hasta la fecha de hoy Colombia mantiene indicadores como inflación controlada, desempleo de un dígito, reducción de la pobreza, estabilidad cambiaria y crecimiento económico, el desafío de su gobierno no será rescatar al país, sino demostrar que puede superar los resultados del gobierno de Gustavo Petro.
Su principal problema será que gran parte de su discurso de campaña estuvo construido sobre promesas que requieren reformas legales e incluso constitucionales de enorme complejidad. Con un Congreso fragmentado, una oposición fuerte y unas cortes con agenda propia, muchas de esas propuestas se quedarán en meros anuncios.
Además, llega al poder después de una elección extraordinariamente cerrada, en un país profundamente dividido. Gobernar con la mitad de la población en desacuerdo con su proyecto político limitará su margen de maniobra y hará que cualquier reforma que intente encuentre resistencia social y política.
Su alineamiento con Washington y los compromisos asumidos con la administración Trump causarán repulsión en gran parte de la población, por no decir en la mayoría.
Mi pronóstico es que será un gobierno de alta confrontación política, con una narrativa permanente de orden y autoridad, ningún avance en materia de seguridad, por el contrario, crecera la conflictividad, y el desastre institucional. Lo que traerá enormes dificultades para materializar las transformaciones estructurales que prometió. Muchas de sus propuestas chocarán con los límites institucionales, presupuestales y constitucionales del Estado colombiano.
Si su cacareado “país milagro” recibe una Colombia con indicadores macroeconómicos favorables, la pregunta no será si De la Espriella puede prometer más, sino si realmente puede gobernar mejor. Y superar una economía estable, reducir aún más la pobreza, mejorar el empleo y mantener la gobernabilidad en un país polarizado es mucho más difícil que ganar una elección. El balance final es que sus promesas terminarán estrellándose contra la realidad del país.
Ahora, otra pregunta: ¿qué pasó dentro de las izquierdas para que Iván Cepeda perdiera?
Me arriesgo a decir que, por lo menos, hay 3 factores iniciales para entender esa derrota.
1. La falta de un consenso programático entre las izquierdas (y luego el centro) terminó por concentrar en una serie de camarillas las decisiones más importantes de la campaña.
Recuerdo aun del discurso de Cepeda tras ganar la consulta del Pacto Histórico, en octubre de 2025, que la campaña iba a girar sobre la construcción programática y política que haría con el resto de las izquierdas, en el camino por consolidar el llamado "Frente por la Vida" no solo como una coalición electoral, sino como un proyecto político a más largo plazo.
No obstante, tras la inscripción de la campaña, el bloque programático y político se encerraron y no hubo ni puentes, ni diálogo ni negociación entre sectores. Esta verticalización de la discusión terminó por generar una dinámica forzada, en la que la mayoría de los bloques de las izquierdas hacían campaña a su manera, sin tener capacidad de decisión en las decisiones importantes, mientras que el grueso del programa se construyó por un grupo muy cerrado, que terminó generando un primer programa gaseoso de más de 413 páginas.
2. Cepeda fue un candidato más distante de las bases políticas y sociales de lo que fue Petro.
El efecto de los plazoletazos generó un sesgo muy marcado en las lecturas de campaña. Se creyó, de forma errada, que la masividad de las manifestaciones era el reflejo de un amplio apoyo que, alimentado por las mediciones de las encuestas, llevaron a cierta confianza y triunfalismo.
Pero no solo fue eso, sino también la relación que marcó Cepeda con su electorado. La distancia del plazoletazo y del discurso leído hizo que el votante de Petro hace 4 años no percibiera en Cepeda esa misma figura cercana y se sintiera más desconectado de un candidato que hablaba en otro registro y con el que no podía construir una identidad política más estable.
Eso es posible observarlo en los barrios del sur de Bogotá, donde la gestión de Petro como alcalde dejó una memoria social que, junto con la presencia de un trabajo colectivo de base muy fuerte de las izquierdas, llevó a que estos sectores se movilizaran en 2018 y 2022. Sin embargo, en muchos de estos barrios hubo un retroceso tanto en 2025 como en 2026, porque el trabajo colectivo de base se sintió en cierto modo "huérfano" frente a la presencia política de su candidato en sus territorios. Esto terminó marcando parte del recorte de votos en ciudades como Bogotá y Cali.
3. La dependencia a un trabajo colectivo y autónomo disgregado habla de cómo la izquierda aun no consolida un proceso de unidad mucho más estable.
Al final, fueron las bases del progresismo, las bases de la izquierda y las bases de la centroizquierda las que terminaron por impulsar el voto tanto en primera vuelta como en segunda, lo cual es loable, en un país donde la fuerza colectiva, autónoma y espontánea han demostrado capacidad de articulación, como en los paros de 2019, 2021 y en este ciclo electoral.
Aun así, la dependencia a procesos en muchos casos fragmentados y dispersos a nivel político y territorial muestra que la candidatura de Cepeda se basó en la ilusión de un liderazgo de campaña que al final no tuvo capacidad de dirección de estas bases (quieres se pusieron al hombro el remontar en segunda vuelta), pero que, en su encierro, asumieron que tenían el timón de la campaña por la capacidad de negociación política y generación de programa político.
La realidad mostró, por el contrario, que el proceso de unidad del Pacto Histórico sigue siendo frágil, dependiente de liderazgos locales y figuras políticas, y con fuertes disputas en su interior por dirigir ese proceso de unidad. También eso se manifestó en la movilización territorial, pues el trabajo colectivo estuvo prácticamente distante de las grandes decisiones que se tomaron en el marco nacional.
De hecho, ahí está el reto de una izquierda que volverá a asumir su rol de oposición política con los aprendizajes de haber estado ya en el poder, pero con la fragilidad y premura que tuvo en su proceso de consolidación de un proyecto político unitario. Más cuando Petro puede ocupar un rol importante en esa construcción, y puede terminar chocando con nuevos liderazgos del Pacto, que busquen un liderazgo más horizontal e incluyente.
Hay más puntos, pero los iré soltando en estos días.
🇮🇷🇺🇸 Irán prepara una trampa para las tropas estadounidenses en la isla de Jark, afirma CNN
La cadena estadounidense informa que Teherán lleva meses preparándose para un posible desembarco de tropas estadounidenses en la isla de Jark. Las fuerzas iraníes han minado la costa y han desplegado sistemas adicionales de defensa aérea y misiles tierra-aire portátiles en la isla. Si Washington decide asaltarla, corre el riesgo de perder cientos de soldados.
Los militares iraníes han instalado en la isla minas antipersona y antitanque, incluso directamente en la costa, en las zonas consideradas más probables para un desembarco estadounidense.
La isla de Jark es la arteria económica de Irán: a través de ella pasa el 90% de las exportaciones de petróleo crudo. Expertos y altos mandos militares estadounidenses reconocen que cualquier intento de capturar la isla estaría asociado a enormes riesgos y podría provocar importantes pérdidas para las fuerzas estadounidenses.
Hoy Argentina. Mañana Colombia.
Milei firmó el decreto que despoja a los trabajadores de todos sus derechos laborales. Lo llaman “modernización”. Es esclavitud legalizada.
Abelardo de la Espriella prometió aplicar exactamente el mismo modelo en Colombia, paso a paso. El peligro es inmediato.
Si no despertamos, lo que hoy sufren los argentinos será nuestra realidad cotidiana. Esto no es progreso. Es retroceso al servicio de unos pocos millonarios.
Despertemos antes de que sea tarde. El trabajo digno aún se puede defender.