Lo que está destinado para ti llegará sin que tengas que correr detrás.
No lo fuerces, no temas perderlo. Solo quédate quieto y confía en Él.
Él ya está obrando en silencio, más de lo que puedes imaginar. Un día mirarás atrás y dirás:
"Señor, me diste mucho más de lo
que pedí."