La única herencia que deja el Gobierno Nacional es un país más inseguro: criminalidad disparada, grupos armados fortalecidos, cabecillas convertidos en huéspedes privilegiados de las cárceles y una Fuerza Pública congelada, mientras los delincuentes ganaban terreno.
Y es inevitable recordar esos audios filtrados en los que se hablaba de “jugar al congelado”. Porque eso fue exactamente lo que hicieron con nuestra Fuerza Pública: la inmovilizaron mientras los bandidos se fortalecían.
¿Qué pasó con la llamada Paz Total? ¿Qué dejaron después de tantas mesas de negociación? Nada. Solo beneficios para los delincuentes y más miedo para los colombianos. Ese es el legado que le deja Petro al país y a Barranquilla.