¿Cómo se logra instalar en la cabeza de la feminista la narrativa de que el partido que les votó todo en contra está con ella, y la derecha que quiere bala para todos los violadores las odia?
Necesito un informe serio de algún sociólogo que explique cómo te instalan el chip en esta secta.
Este es de esos momentos de la historia en el que se descubren miles de atrocidades cometidas por un régimen totalitario y es muy importante acordarse de quienes lo apoyaron y justificaron (y lo siguen haciendo hasta el día de hoy).
El régimen teocrático de Irán asesinó 43.000 personas en 20 días de protesta.
Una masacre.
Pero los de “Free Palestine” están ocupados comprando imanes para la heladera.
Una preguntita... En Irán,¿con quién vamos? Con los integristas de las toallas en la cabeza o con las mujeres que están quemando los velos y gritando libertad.
Ando un poco perdido porque estoy esperando a que la izquierda me diga cuál es el lado bueno de la historia.
Es sumamente descriptivo lo que dice una parte importante de la izquierda cada vez que pierde elecciones. Descriptivo porque deja en evidencia que, en el fondo, no le importan ni la democracia, ni la libertad, ni la “voz del pueblo”, y mucho menos la alternancia en el poder. Para ellos, la ciudadanía es esencialmente incapaz: por eso debe ser gobernada sí o sí (por ellos, solo por ellos). Y cuando el resultado electoral no les es favorable, la explicación nunca es política, sino moral: el pueblo se volvió fascista, ignorante o salvaje.
Es la misma lógica que aplican cuando evitan condenar los crímenes de lesa humanidad cometidos por dictaduras y tiranías de izquierda. Las torturas y asesinatos del pasado son condenables porque los perpetró “la derecha”, como Jorge Rafael Videla o Augusto Pinochet; los del presente, en cambio, son relativizados o justificados porque los cometen Nicolás Maduro, Daniel Ortega o Miguel Díaz-Canel. El criterio no es ético ni jurídico, sino ideológico.
Por eso hoy afirman abiertamente que está mal lo que hizo Gabriel Boric —es decir, respetar las instituciones y el resultado electoral— y sostienen que la “solución” es lo que hizo la narcotiranía chavista: robarse las elecciones. Lo primero es calificado de “tibio”; lo segundo, de “revolución”. Ese es el marco mental desde el cual piensan.
Se trata de sujetos peligrosos y profundamente antidemocráticos, que se perciben a sí mismos como faros morales cuando, en realidad, son bárbaros contemporáneos: disfrazan su ignorancia, su autoritarismo y sus complejos con retórica sofisticada y prosa cuidada.
Hay que enfrentarlos. Sin medias tintas. Y hay que impedir que logren su aspiración última: un estalinismo normalizado y generalizado, presentado como virtud moral.
Que los clubes emitan comunicados que no representan a sus hinchas es un escenario bastante similar a lo que viviríamos si tuviéramos sociedades anónimas deportivas en Argentina. Por suerte no pasa.
Decenas de clubes del fútbol argentino apoyando públicamente a la gestión de Tapia. En simultáneo y con el mismo discurso.
Clubes que le pertenecen a sus SOCIOS, a quienes no están representando en ninguna de sus palabras.
Así de grave es la situación. Lo que está pasando es una vergüenza absoluta.
Hay un fútbol que se me escapa y es aquel con el que crecí. Seguro le pasó a los que vinieron antes de mí. Veo esta foto y me acuerdo de mi infancia con el fútbol, hoy nada es igual. Es obvio, cambié yo. Pero también cambió mucho este deporte que me enamoró.
+ "Por qué no te dan los papeles de la autopsia?"
- "Porque estamos en La Matanza. Acá están encubriendo a alguien, a donde fueron a allanar es una empleada municipal"
El kirchnerismo logró normalizar que los Intendentes protejan a los narcos.