Son feministas hasta que Bad Bunny les baila pegado.
Son socialistas hasta que descubren lo cómoda que es volar en primera clase.
Son ecologistas hasta que toca un fin de semana en yate o un vuelo a las Maldivas.
Son tolerantes hasta que se enteran de que votas a la derecha.
Son pacifistas hasta que alguien discrepa de ellos.
Son partidarios de la libertad de expresión hasta que escuchan algo que no les gusta.
Son antielitistas hasta que los invitan a un reservado VIP.
Son ciudadanos del mundo hasta que les toca tenerlos de vecino.
Son partidarios de repartir la riqueza hasta que les toca repartir la suya.
La culpa nunca es el hijo de puta que mata y viola, sino el gil laburante promedio que se junta con los amigos cada tanto.
Ese es el problema con estas mogólicas, tienen tan normalizado juntarse con malandras, que se piensan que el común de la gente es igual.
Resulta que la madre de Agostina consintió que la hija se vaya con un narco barrabrava al que previamente ella misma le pagó la fianza por una causa de secuestro y violación pero de alguna forma la culpa es mía porque nací con pito.