Por qué enfrentarse al enemigo.
No son acaso mismas las emociones que nos impulsan, las tablas que nos rigen, los motivos que seguimos.
No es cada uno, acaso, aliado y enemigo.
No es uno, acaso, todos.
Postular el sentido metafísico como una arbitrariedad niega este planteamiento al convertir el postulado en un evento causal en sí.
Por lo tanto, de proponer un motivo existencial, debe estar sustentado en un elemento ajeno al sistema, que se aporte a sí mismo una razón de ser.
Un punto de vista completamente determinista es contradictorio: si la voluntad, la consciencia y la propia esencia del existir recaen sobre eventos causales, son causales ellas mismas, careciendo de ningún valor ni esencia propia.