No puedo dejar de mirar este vídeo. El golpecito como si fueran colegas de toda la vida y el saludo del niño con el gesto de un señor de 60 años, con el brazo apoyado y la sonrisa de oreja a oreja.
No sabéis cómo se me parte el corazón cuando veo a Cristiano no llegar a balones a los que hace unos años llegaba andando. Como cuando tu abuelo el que te enseñó todo en la vida se cae en la ducha o se tropieza andando. Duele mucho.