Empece las prácticas y no podría estar más agradecida. Me está yendo re bien, me hicieron sentir muy comoda desde el primer día y hasta me invitaron a tomar mates y a juntarnos. Gracias al lugar y a las personas que hacen que esta experiencia sea tan linda.
Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto.