Yo, regresando a casa después de mojarme y experimentar el partido más tenso y bipolar que me haya tocado vivir en el estadio, con viente años menos de vida y posiblemente con diabetes.
Voy ir al psiquiatra por su culpa @PumasMX. https://t.co/qjpeKFNh6C
Creo que la mejor forma de escuchar a los Beatles es hacerlo de forma compulsiva y enfermiza durante toda la adolescencia, después colgarlos por miles de años y cada tanto reencontrarte con alguna canción olvidada o un disco, sea por azar o por necesidad. El efecto es brutal.
Nodal estaba como poseído, pasaba el 80% de su tiempo hablando de Cazzu y el otro 20% esperando a que alguien la nombrara para hablar de ella. No podía evitarlo.
Te cague o no, está bien cabrón que el artista más grande del mundo sea latinoamericano y que lo único que dijera en inglés fue un God bless America, refiriéndose al America de neta. Estuvo recabrón, pero un chingo nunca lo aceptará, porque no les conviene a sus narrativas.
Quien no entendió por qué Bad Bunny fue importante en el Halftime Show no es porque no le guste su música, es porque no entiende lo que representó.
No fue solo un show.
Fue un mensaje. Fue identidad. Fue cultura latina ocupando un espacio, sin pedir permiso en uno de los escenarios más vistos del planeta.
El halftime no se trata de gustos personales.
Se trata de impacto, de época y de representación.
Y eso, te guste o no, Bad Bunny lo cambió para siempre.