Sueña. Sueña con lo que quieres. Sueña dormida o despierta, sin medida y sin miedo. Sueña como si tu sueño fuera realidad, porque la realidad se teje de sueños.
Cómo te digo que la herida es de muerte y qué es la armadura la que hace que siga adelante.
Cómo te cuento que a pesar de todo tengo una sonrisa en el rostro con la esperanza de mejorar mi condición.
Y a pesar de todo, te cuento todo sin saber cómo contártelo…
¿Y cómo te digo que guardo ambos? Cómo te digo que guardo el corazón porque ya no quiero más heridas y que guardo las heridas porque me recuerdan el daño hecho al corazón.
Cómo te digo que mi corazón anda con una cicatriz abierta y hay una sola curita sosteniéndola.