Una varilla en una mano, una pala en la otra, de rodillas en un descampado, buscando a su hijo bajo tierra. La tierra de su patria…
No conozco imagen más exacta de una soberanía quebrada.
Sheinbaum exige a España que pida perdón.
Antes debería ella pedir perdón a las madres buscadoras.
Discurso íntegro: https://t.co/2OLjLuReRR
Quien amenaza la soberanía de los mexicanos no es EEUU. No es España. Y desde luego no es la Historia: Hernán Cortés o Isabel la Católica.
Son tres flagelos.
Internos, coludidos y corrosivos.
1. El crimen organizado.
2. El populismo autoritario.
3. La mentalidad de dependencia.
🇲🇽🔥 Filtran video en redes sociales de la @miseleccionmx, histórico y de presentación mundialista. #FIFAworldcap
Y es a cargo de una productora poblana llamada #Tendencia.
Desde Coparmex Puebla le deseamos éxito a @Actinver por su nueva sucursal en #Puebla .
El financiamiento forma parte del sistema socioeconómico del estado y coadyuva al desarrollo del empresariado.
Mi mejor amigo me dejó fuera de su boda.
No como padrino.
No como invitado.
Fuera de todo.
Nos conocíamos desde los 15 años.
Yo sabía sus secretos.
Él sabía los míos.
Estuve cuando lo echaron de la universidad.
Cuando no tenía para el arriendo.
Cuando pensó en irse del país.
Por eso, cuando vi las fotos de la boda en redes, sentí una mezcla de rabia y vergüenza.
Le escribí esa misma noche.
Solo puse:
—Entendido.
Me respondió al día siguiente.
—No fue por maldad.
Eso me enfureció más.
Nos vimos una semana después.
Yo iba listo para reclamar.
Para decirle todo.
Pero me dejó hablar primero.
Cuando terminé, me dijo algo que no esperaba:
—Te saqué de mi boda porque cada vez que algo bueno me pasaba, tú encontrabas la forma de bajarlo.
Quise negarlo.
No pude.
Me recordó cosas que yo decía “jugando”.
Que su negocio no iba a durar.
Que su novia era muy intensa.
Que seguro el matrimonio le iba a quitar libertad.
Que no me imaginaba a alguien como él siendo feliz tanto tiempo.
Yo llamaba a eso sinceridad.
Él lo vivía como veneno.
No era envidia consciente.
No era odio.
Era algo más mezquino:
la costumbre de burlarme de lo que yo no tenía.
Volví a mi casa con una verdad incómoda:
No siempre pierdes a la gente por traicionarla.
A veces la pierdes porque conviertes tu amargura en humor…
y llamas honestidad a lo que en realidad es resentimiento.