@futbolretroes Va a ser que no.
Schevchenko, Totti, Ronaldo, Romario, Van Basten, Luis Suarez, Puskas, Torpedo Müller, Weah, Henry, Van Nilsteroy, Batistuta, Del Piero, Rivaldo, Eto'o, Pele, Rummenigge, Cruyff, Kempes, Eusebio, Georges Best, Benzema, Kopa...
"¿Qué ocurre cuando un paranoico se encuentra con otro paranoico? Un cruce de solipsismos. Evidentemente. Las dos formas crean una tercera: un moiré, un nuevo mundo de formas que fluyen, interferencias..." ("El arco iris de gravedad", T. Pynchon, traducción de Antoni Pigrau)
Me vais a perdonar la osadía
Pero quedarse, tras ver esta película, como se quedaron muchos, con su mera peripecia, y decir por ejemplo que es un precioso cuento de hadas sobre el destino y la vida y todo eso... hay que ser un poco zote
Y esto lo he leído y escuchado de gente a la que «le interesa el cine» o que se creen incluso el típico latiguillo de que «saben de cine» o incluso se consideran expertos y grandes cinéfilos y blababla
En literatura y en cine, es decir en narrativa, quedarse con la mera peripecia y lo que te «hace sentir», lo que te «emociona» o cosas por el estilo, es digno de estudio
Y bueno que lo hagan espectadores cuyo único interés en la narrativa es pasar un buen rato, o divertirse, o entretenerse, pues tiene un pase, claro que sí
Pero que estas cosas las hagan supuestos «cinéfilos», muchos de los cuales pululan por tuiter como una plaga, y que te hablen de que el cine es emoción y sentimiento, es una cosa que de verdad, la llevo escuchando muchos años y no salgo del pasmo
Si la narrativa es lo que a cada uno le haga «sentir»... apaga y vámonos... Además que pareciera que lo que uno siente, por lo visto, es muy importante, como si los sentimientos fueran lo más sagrado del mundo, y como si todo quisque tuviera un gusto refinadísimo y un bagaje cultural de la hostia, cuando por desgracia no es así... si así fuera las cosas serian muy muy MUY diferentes...
En cuanto al filme de Shyamalan
El público la odió y él odió filmarla y hoy muchos la recuerdan con desagrado...
Lo cierto es que es un cine de enorme depuración formal, de una puesta en escena estilizada hasta la abstracción, y de una formalización de imágenes que —y esto es lo verdaderamente importante, amigos «cinéfilos»— entra en diáogo directo con aquello que está contando
Es decir, muchachotes «cinéfilos», que lo que cuenta y el cómo lo cuenta es una misma cosa... es decir que su forma es su fondo... ¿me explico? Ahora bien, sucede muy a menudo que filmes tan esféricos entre forma y fondo no suelen ser del agrado de un visionado para pasar miedo o para pasar emoción o lo que se quiera hacer en una sala de cine
Es decir, que es un cine altamente consciente de sí mismo, y que además, de paso, dialoga con las anteriores películas de Shyamalan... y con algunas posteriores
Y por supuesto que es un cuento de hadas, y un filme sobre creer cosas que luego puedan hacerse reales, y en suma una indagación de la narrativa más oriental asimilada a un cuento occidental... todo ello absolutamente fascinante... y por supueto que tiene cosas cuestionables y en un par de momentos roza el ridículo... pero todo eso importa poco
Lo que importa es la ambición, la originlidad, el riesgo y la libertad absoluta de un creador irrepetible
"De alguna manera, estamos condicionados a pensar que pagar por una entrada de cine significa que debemos ver algo que entendemos. Pasa lo mismo con el arte. La gente quiere que un cuadro represente algo'" (Gus Van Sant)
Elephant, 2003
La verdad es que no se entienden algunas cosas
Y por otro lado tienen su coherencia dentro del sinsentido general
En 2004 la gran ganadora de los Óscar, esos premios a menudo tan dudosos, fue Million Dollar Baby, una buena película de Clint Eastwood, con toda probabilidad no tan excelsa como Unforgiven, pero filmada con sabiduría, hondura y solidez. Parecía la opción lógica de estos premios
Digo la lógica, porque lo que suelen premiar son grandes historias trágicas o melodramáticas, con trasfondo social, etc etc
Ahora bien, en 2004 había otra película que era muy superior a aquello, en riesgo y fuerza imaginativa, en originalidad...
De hecho, había otras, como Sideways, Vera Drake, The Motorcycle Diaries, The Incredibles, Azkaban, Spiderman 2, Lemony Snicket...
Pero sobre todas ellas había una que ya es una leyenda del cine, un filme absolutamente único que en España tuvieron la mala idea de titular ¡Olvídate de mí!, pero cuyo título original era un verso de Alexander Pope, dentro del poenma epistolar Eloisa to Abelard: Eternal Sunshine of the Spotless Mind
Los Óscars no podían galardonar un filme de una originalidad tan extrema como esta, porque hacer eso supondría negar la cantidad de estupideces que han nominado durante años y décadas. De hecho ni siquiera la nominaron a mejor película. Antes que nominarla prefirieron nominar a Ray o Finding Neverland, o sea que imaginaros el percal
No podían ni debían hacerlo, pero sí podían nominarla a mejor guion original... de hecho muchos de los mejores filmes de los mejores años ganan en este apartado o en mejor fotografía... bueno, el caso es que no solamente la nominaron sino que lo ganó. También estuvo nominada Kate Winslet pero lo perdió de manera previsible frente a la gran Hilary Swank del filme de Eastwood, pero en mi opinión tenía que haberlo ganado
Yo no sé muy bien cómo se les ocurrió esta genialidad, pero el caso es que ahí está una narración que es mucho más que un «chico encuentra a chica» (o viceversa) y desde luego no es una comedia ni un filme de ciencia ficción, como muchos han dicho. La ciencia ficción es otra cosa. Esto es un filme poético en el sentido estricto de la palabra, una historia sobre la desaparición de los recuerdos y sobre como la memoria es la que configura realmente nuestra vida y nuestro devenir emocional... pero sobre todo es una historia sobre una ruptura, o varias rupturas en realidad, y cómo eso puede resultar en un evento devastador para cualquiera
Ahora bien, lo importante aquí no es el qué, pues muchas películas han contado historias de parejas que se conocen, rompen, etc, sino el cómo, porque esto es narrativa, no salseo, y en narrativa hay que encontrar una forma única, y esta película, estos creadores, la encontraron: una historia lírica contada de manera artesanal, un laberinto de recuerdos que pretenden borrarse para, al fin y a la postre, encontrarse de bruces con los verdaderos recuerdos, no los inventados, una experiencia al mismo tiempo desoladora y eufórica, pesimista y luminosa
En realidad una historia de amor contada por unos friquis perdedores que demostraron ser unos colosos en esto de hacer películas, al menos por una vez, porque el resto de su filmografía está muy lejos de este triunfo superlativo
Hace 70 años, hubo un experimento para hacer las casas más lujosas y, a la vez, más baratas que fuera posible.
El experimento no funcionó, pero las casas crearon un sueño que duraría siempre.
En #LaBrasaTorrijos: El Sueño de la Clase Media
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El Madridismo está eufórico porque dos de sus grandes estrellas se han tocado los huevos durante todo el año, consiguiendo el ya tradicional nadaplete, y han llegado al mundial a tope demostrando lo buenísimos que son.
A nivel sociológico no hay aficion con un perfil más limitado, lerdo y analfabeto. Son una mezcla entre la extrema derecha y la extrema subnormalidad, valga la redundancia.