A veces suceden cosas maravillosas. No hay que perder la esperanza. Pero si tienes la suerte de disfrutar lo cotidiano; no digamos si te rodea el amor y el afecto, entonces, creo que no hay que esperar tanto, sino vivir conscientemente. A veces lo maravilloso ya está sucediendo.
El burka o el niqab son apartheid contra la mujer, esté en Barcelona, en Riad o en Kabul. La tolerancia aquí con el apartheid ahonda el abandono de las mujeres que lo sufren allí, porque da una garantía de respeto al opresor. Cerca o lejos, es indefendible.
Lo que hacemos con las “escasas” mujeres sometidas al apartheid del burka en España es lo mismo que hacemos con las mujeres en Afganistán: abandonarlas a merced de sus opresores. Y ellas son 20 millones de mujeres. 20 millones de seres humanos.