Un nuevo año, nuevas olas,
fuertes vientos, otra tempestad.
Se va el tiempo, pero tu amor eterno permanece ayer hoy, siempre.
sé, que tú amor, amigo, no me dejará.
Hay una diferencia abismal entre necesitar y estar listo. Durante mucho tiempo confundí ambas cosas. Creía que porque algo me urgía, debía llegar. Que mi ansiedad justificaba el reclamo. Pero el mar no responde al capricho. Ni la vida. Todo lo que se precipita, se rompe.
Tuve que perder la urgencia para entender el verdadero valor de lo que anhelaba. Tuve que dejar de necesitarlo para merecerlo. No es un castigo, sino una ley profunda de la existencia: lo que llega antes de tiempo puede arrasarte, pero lo que llega cuando estás listo, te edifica.