Oh Dios Padre Todopoderoso y Misericordioso
¡Gracias por el regalo de la Fe 🙏🏻
¡Gracias por la Iglesia Católica! Donde confiaste los misterios de tu Gracia, llevamos el Tesoro de la Fe en vasijas de barro por eso ayúdanos en tan sagrada misión
@Pontifex_es
Jesús está ahí.
En el silencio. En el Sagrario. En la Eucaristía.
Siempre cerca, siempre amándonos.
Que hoy podamos detenernos un momento, mirarlo con fe y reconocer su presencia.
🙏 Jesús, que yo me dé cuenta de que Tú estás ahí.
#SanManuelGonzález#Eucaristía
The devil makes use of the past to cast down the soul, of the present to distract it,and of the future to fill it with fear. Resist him firmly by trusting entirely on God
St. Ignatius of Loyola
31 DE JULIO | San Ignacio de Loyola nació en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de España, cerca de los montes Pirineos.
En 1521, a los 30 años, siendo capitán del ejército, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona y fue enviado a su Castillo de Loyola para que fuera tratada su herida.
Mientras estaba en convalecencia, su hermana le llevó libros religiosos que le provocaron un gran cambio. Terminada su convalecencia se fue al Santuario de la Virgen de Monserrat, y tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus vestidos por ropas sencillas, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida. Fue en peregrinaje a Jerusalén y después estudió en Barcelona y en la Universidad de la Sorbona en Paris, donde conoció a los compañeros con los que fundaría la Compañía de Jesús.
San Ignacio se dedicó en Roma a enseñar sus Ejercicios Espirituales y a catequizar al pueblo. Sus compañeros se dedicaron a dictar clases en universidades y colegios y a dar conferencias espirituales a toda clase de personas.
En los 15 años que San Ignacio dirigió a la Compañía de Jesús, esta pasó de siete socios a más de mil. Murió súbitamente el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años
Inclina el oído de tu corazón."
(San Benito)
Invita a la interioridad,a la soledad interior,al silencio contemplativo,a la victoria sobre la agitación del mundo exterior,de esa “habitación consigo”, nace el diálogo consigo y con Dios que conduce a las cimas.
San Juan Pablo II
San Pier Giorgio Frassati: Nació en 1901 en Turín en el seno de una rica familia que era poco creyente. Su padre era director y propietario del periódico La Stampa, de ideología liberal. De niño, a Pier Giorgio le costaba estudiar, por lo que, tras varios infructuosos cambios de colegio, su familia decidió contratar a un preceptor salesiano que, además de reconducirle académicamente, le ayudó a encontrarse con Dios, despertando en él una fe muy profunda (Vía https://t.co/pxmsMQDMJw)
Durante el Ángelus, el Papa León XIV definió el estilo de Dios como aquel que ama revelarse “a los pequeños”, mientras permanece oculto “a los sabios y entendidos”. Según afirmó, estos últimos “están tan llenos de sus propias ideas que no reconocen la presencia de Cristo, el Mesías que visita a su pueblo”.
Al comentar el Evangelio de este domingo, que invita a compartir la alabanza que Jesús eleva al Padre, “Señor del cielo y de la tierra”, el Pontífice advirtió que “la sabiduría humana se convierte entonces en arrogancia y la doctrina degenera en soberbia”.
“La verdadera sabiduría de Dios se revela –continuó el Papa– en la humildad de la carne”, y su enseñanza está dirigida especialmente a quienes atraviesan mayores dificultades.
En este sentido, explicó que acudir a Jesús significa “corresponder a su amor y compartir su vida hasta la Cruz”.
“La entrega de sí mismo por amor es el yugo de Jesús, es decir, la síntesis de su enseñanza, el corazón de su sabiduría, ardiente de caridad hacia todos”, señaló.
Asimismo, aseguró que “como auténtico maestro, Jesús se hace cargo de la humanidad herida por el mal, para cuidar de ella”.
“La sabiduría que Él nos dona es, pues, un anuncio de salvación, y su yugo nos levanta en cada caída”, añadió.
El Papa explicó además que el camino de quienes siguen a Cristo no es “una ascética que mortifica”, sino “una escuela de libertad, que se toma en serio el drama de la historia y siempre ilumina su sentido, sobre todo en los momentos más oscuros”.
De hecho, subrayó que solo en la Cruz de Jesús “se redime el mal: sólo en su pasión nuestro cansancio mortal encuentra consuelo y redención”.
“En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón. Esta es la verdadera sabiduría, es decir, el camino que queremos recorrer juntos, unidos en su nombre como discípulos”, concluyó.