No hay nada que esté separado de ti. Nadie puede dañar a quien ha comprendido que el agresor y el agredido son una misma conciencia jugando a separarse.
Eres el principio y el fin de toda la creación. No hay nadie a quién impresionar, derrotar, convencer, perdonar. Todo es uno.
Estamos experimentando la ilusión de la separación, creemos ser entidades separadas, olvidando que somos un todo, somos la unidad interactuando siempre consigo misma.
El verdadero despertar espiritual no da nada, quita todo. Es una desinstalación del personaje que creía ser, es la muerte de la imagen que fabricaste para sobrevivir.