Dado que desde la máxima autoridad del @Parlamento_UY no parece ser de importancia la defensa de los fueros del Poder Legislativo, asumimos la responsabilidad que no se ha ejercido!
@CosseCarolina no puede ni debe, permanecer omisa ante atropello cometido por funcionarios del PE
Bielsa no fracasó por querer cambiar la identidad del fútbol uruguayo. Fracasó porque intentó cambiar un paradigma que muchos confunden con identidad.
Y ahí está el verdadero problema.
En Uruguay, muchas veces la garra, la historia y el orgullo del “paisito” funcionan como motor. Nos empujan. Nos dan carácter. Nos hacen competir contra cualquiera.
Pero también pueden transformarse en refugio.
Porque una cosa es tener identidad y otra muy distinta es usarla como excusa para no exigirnos al limite y evolucionar.
Eso de “somos tres millones”, "esto es Uruguay " “contra todos”, “a nosotros nadie nos regala nada”, "con el cuchillo entre los dientes" "hay que trancar con la cabeza" pueden ser una fuerza emocional enorme. Pero cuando esa narrativa reemplaza al método, a la planificación, a la autocrítica y a la modernización, deja de ser virtud y empieza a ser límite.
Bielsa tocó esa fibra.
No vino a decirle a Uruguay que dejara de ser Uruguay. Vino a decirle que con la historia sola ya no alcanza. Que con la garra sola ya no alcanza. Que el mundo cambió y que no se puede competir contra estructuras modernas creyendo que todavía vamos a ganar a fuerza de pierna fuerte y miradas recias.
Ahí apareció la resistencia.
Pero sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre Bielsa como si los jugadores hubieran sido simples víctimas del proceso.
Porque también allí apareció una parte incómoda del problema: algunos futbolistas no se resistieron solamente a una idea táctica; se resistieron a una forma de exigencia. Se resistieron a la intensidad, la incomodidad, la pérdida de ciertos privilegios, los hábitos modificados y una metodología que no estaba pensada para agradar, sino para llevarlos al límite competitivo.
Y eso también forma parte del paradigma.
Por lo que se hizo público, el conflicto no fue solo por cómo jugaba Uruguay. También fue por cómo se entrenaba, cómo se convivía, cómo se administraban los liderazgos y cuánto estaban dispuestos los jugadores a aceptar una autoridad que no negociaba desde la comodidad.
Bielsa pudo equivocarse en las formas. Seguramente. Pudo gestionar mal sensibilidades, momentos y referentes. Pero el fondo sigue siendo el mismo: intentó instalar una cultura de entrenamiento, exigencia y método que no todos estaban dispuestos a aceptar.
Y ahí aparece otra pregunta incómoda:
¿Queremos competir con la élite mundial o queremos conservar las comodidades de siempre?
Porque no se puede pedir volver a ser protagonista del mundo y, al mismo tiempo, rechazar los costos de entrenar, vivir y competir como la élite mundial.
El fútbol uruguayo quiere crecer, pero muchas veces sin incomodarse. Quiere volver a la cima, pero sin revisar sus hábitos. Quiere competir con los mejores, pero sin abandonar ciertos relatos que lo protegen de mirarse de frente.
Y Bielsa, con todos sus errores, obligó a mirar eso.
Quizá su fracaso no fue solamente futbolístico. Quizá fue cultural. Intentó empujar a Uruguay hacia una versión más moderna, más exigente y menos autocomplaciente de sí mismo, pero chocó contra un ecosistema que todavía siente que cambiar es traicionarse.
Y no lo es.
Evolucionar no es dejar de ser Uruguay. Modernizarse no es perder la garra. Cambiar el paradigma no es borrar la historia.
El verdadero problema es seguir creyendo que la camiseta y su historia, por sí sola, todavía gana partidos.
Porque la garra sin evolución termina siendo nostalgia.
Y la nostalgia no compite.
Solo recuerda.
Foto :AP news
Por décadas la empresa compró paz sindical con beneficios cuyos costos trasladó a los consumidores. Empresa y sindicato coludidos en una gran joda. Gracias a la cerveza en lata importada a mitad de precio, los consumidores estamos terminando esa joda. La revolución de las latas🍺
“Públicamente no conviene más debatir eso, lo que conviene ahora sí es esperar qué pasa en el Consejo de Ministros”, dijo el ministro Castillo, sobre las discrepancias que tuvo con el Presidente Orsi, con respecto a que vehículos militares patrullen en barrios con mayor inseguridad.
Castillo aclaró que “Dimos nuestra opinión ayer y después que dimos nuestra opinión salió el presidente de la República a hablar, a marcar claramente la posición del gobierno y el presidente, después que habla a nosotros lo que nos queda es seguir discutiendo como él dijo, analizando, viendo la información que se requiera en el Consejo de Ministros”.
@grazianopascale En la vieja política el lugar de reunión representaba quién tenía el poder.
En éste caso Cosse no tiene estructura política propia para sostenerse como presidenta.
El asunto es q el MPP tiene q empezar a asumir los costos de su naufragio, en el cual Orsi es uno de los costos
Cómo parecía obvio, los que le aconsejaron dar por cerrado el tema de las camionetas y hablar de otra cosa no estaban ayudando. Los que lo toleraron tampoco.
"El comunismo es una ideología tan perversa que causa el mismo dolor en cualquiera de sus fases, ya sea que se expanda o se disuelva." https://t.co/s51EoLngNr
Nuevo carrito para los mandados.
No es militar...no es agresivo
Solo un poquito mas de orden..
Lo pedimos prestado...
Lo manejan los muchachos..
Nosotros solo indicamos el camino..
No es militar..
Solo un carro...para la feria
@gbianchi2020@grazianopascale@Laformulastream Los que se tienen qué hacer cargo son los diputados y senadores electos por los votantes .
Ocultar o tapar algo irregular del presidente ORSI no está bien .
Fin
@grazianopascale@GGioscia Juicio político y que pase lo que tenga que pasar. De lo contrario somos la misma cosa.
La única forma de respetar la democracia es con más democracia, aplicando la Constitución y las leyes.
No hay otra que esa. Lo que venga, aunque sea peor, hay que afrontarlo.
@gbianchi2020@grazianopascale@Laformulastream La izquierda desde antes de asumir ya tenía una hoja de ruta que no era el mentado programa, era destruír todo lo hecho por el PN, empezaon por el Plan Neptuno, siguieron con Cardama y ustedes siguen sin saber con quien concilian, y las consecuencias son solo para los de a pie
@Eduardouy23@gbianchi2020@grazianopascale@Laformulastream Cuidar la institucionalidad es seguir la normas , si viene el PC que venga y se lo controlará . Y si hace las cosas mal se los sacará como al MPP. Esperemos que el control lo hagan uds y no una periodista . O vamos a dejar el destino de los uruguayos en manos de corruptos.
⏩🔴 Cuba se abre al capitalismo y aprueba su mayor reforma en décadas: banca privada, mercado de cambios y fin de los subsidios
Los Comunistas Están DESPEGADOS: Tres generaciones de pobreza y miseria les tomo a estos mogolicos entender que el comunismo no funciona.
⏩Fiscalía pidió declaración y desarme de los policías que allanaron Al DELINCUENTE NO SE DEFIENDE !!! QUIEN LO HACE ES CÓMPLICE!! Deberían poner a los fiscales en primera línea en los operativos. A ver si les quedan ganas de defender chorros. Los padres presos tienen que ir.
¿CÓMO SE RESTAURA LA CONFIANZA PERDIDA?
Es un secreto a voces que en el momento de mayor tensión de la crisis abierta por la camioneta de Orsi, varios legisladores recibieron señales de sus líderes para "bajar el tono" de las críticas.
Hubo excepciones, que como tales confirman la regla.
Ese momento coincidió con el llamado del Secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, a "cuidar la institucionalidad", una ambigua expresión que en realidad quería señalar que si el clima de desconfianza seguía en aumento, podía desembocar en el alejamiento de Yamandú Orsi de la Presidencia, y su sustitución por la Vice Carolina Cosse.
Ese desenlace supondría una ruptura del equilibrio interno en el Frente Amplio (Cosse pertenece a la minoría) y una resistencia muy fuerte en la propia oposición, que, puesta en la disyuntiva, parece preferir que siga Orsi, aún debilitado, al frente del Poder Ejecutivo.
Lo anterior resume lo esencial de la crisis abierta a fines de mayo con la difusión en el programa Así nos Va, de Radio Carve, de algunos detalles de la Declaración Jurada de Orsi en la Jutep que hacían pensar en una adquisición irregular de la camioneta Hyundai valorada en 80.000 dólares.
Todos saben que es así, por más que se pretenda negarlo.
Lo que hizo el senador Caggiani, al decir en una entrevista en La Diaria que algunos exponentes de la oposición se estaban apartando de "lo convenido, lo acordado", fue confirmar el secreto a voces referido al inicio de esta nota.
En términos futbolísticos, podríamos decir que Caggiani ha dejado en off side a todo el sistema político, a sus compañeros y a sus adversarios.
Ahora bien. Llegados a este punto de sinceramiento, el país no puede seguir mirando para el costado, como si todo esto fuera parte de un anecdotario banal, o del clásico folklore político que termina en objeto de chistes en el siguiente carnaval.
El asunto es muy serio. Por un lado, el manejo muy oscuro de la compra de un costoso vehículo por parte del Presidente de la República, pagado con dinero y un auto, ambos de dudosa procedencia, y por el otro un intento de detener los llamados a la responsabilidad política de quien incurrió en esa práctica.
Ya no basta con simples desmentidos en redes por parte de algunos aludidos. Es necesario ir más allá. ¿El senador Caggiani dijo la verdad? ¿Tiene pruebas para sostener tan graves acusaciones?
Y si no dijo la verdad, y todo es fruto de su imaginación, ¿puede seguir ocupando una banca en el Senado quien actúa con esa ligereza, haciendo afirmaciones tan graves sin sufrir ninguna consecuencia?
Las redes sociales están jugando hoy el rol que en otras épocas desempeñaba la prensa tradicional. No se puede ignorar el clima de descrédito y desconfianza que ha ganado a una parte importante de la sociedad luego de conocerse los detalles de este turbio episodio. Y la única manera de frenar ese proceso es haciendo cumplir la Constitución y las leyes, aún en un caso que puede afectar al más alto escalón del sistema político.
La inacción y el intento de minimizar lo ocurrido es la peor de las estrategias posibles a seguir.
El Parlamento, la gran caja de resonancias de la sociedad a la que representa, tiene la obligación de asumir los roles que la Constitución le confiere como contralor del Poder Ejecutivo, y también como juez de la conducta de sus propios integrantes, si alguno cae en una acción indigna.