Lamentablemente, soy una novia muy necesitada, pero no del tipo "cómprame esto", "consígueme aquello". Es más bien como abrázame, bésame, acurrúcame, llámame, dame toda tu atención.
odio pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar y pensar
Mi imperio romano soy yo, luchando en silencio para no rendirme, recordándome cada día que puedo con esto, que he superado cosas antes y que, aunque ahora no lo parezca, todo va a estar bien.
Ojalá existiera una pastilla para apagar la mente un rato, desconectarme de todo, dejar de sobrepensar y descansar, aunque sea por unas horas, de todas esas cosas que no dejan de dar vueltas en mi cabeza.
Nunca juzgaré a una persona que se rompe
y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento.