El TSJ sostuvo reunión con las representaciones de las diferentes rectorías judiciales y Coordinadores Regionales de Justicia de Paz Comunal de todo el territorio nacional, para establecer lineamientos generales en la formación y capacitación de jueces de paz comunal en el país.
Encomendémosle a ella este nuevo año jubilar, entreguémosle las preocupaciones, los sufrimientos, las alegrías y todo lo que llevamos en el corazón. Confiémosle a ella el mundo entero, para que renazca la esperanza, para que florezca la paz en todos los pueblos de la tierra.
María, Madre de Dios y Madre también a nosotros, como a los pastores, muéstranos al Dios que nos sorprende siempre, que no viene en el esplendor de los cielos, sino en la pequeñez de un pesebre.
¡La esperanza del mundo está en la fraternidad! Y la esperanza de un mundo fraterno es Cristo, el Hijo encarnado, enviado por el Padre para que todos lleguemos a ser lo que somos, es decir, hijos del Padre que está en los cielos y, por tanto, hermanos entre nosotros.
Detengámonos a mirar el belén, el nacimiento de Jesús: la luz y la paz, la pobreza y el rechazo. Entremos en la verdadera #Navidad con los pastores, llevemos a Jesús lo que somos. Así, en Jesús, saborearemos el verdadero espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios.
Hoy, en la fiesta de los #SantosInocentes, pensemos en los más pequeños, en todos los niños que sufren la explotación, el hambre y la guerra. Que el Señor nos ayude a protegerlos y a sostenerlos.
En estos días en los que contemplamos el misterio de Dios hecho hombre, pidamos la gracia de saber privarnos de algo para ofrecerlo al prójimo necesitado, a fin de que todos puedan experimentar la alegría de la Navidad. #TiempodeNavidad
El hablar bien y no hablar mal, es una expresión de la humildad, y la humildad es el rasgo esencial de la Encarnación, en particular del misterio del Nacimiento del Señor, que nos disponemos a celebrar.
El #Adviento nos invita a prepararnos para la Navidad acogiendo a Jesús sin reservas. Él es nuestra esperanza. Por eso, recemos juntos, llenos de confianza: ¡Ven, Señor Jesús!
El Corazón de Cristo es salida, es donación, es encuentro. En él nos hacemos capaces de relacionarnos de un modo sano y feliz, y de construir en este mundo el Reino de amor y de justicia. Nuestro corazón, unido al de Cristo es capaz de este milagro social.
Cultivemos con alegría y humildad la pequeña semilla que se nos ha confiado, con la paciencia de quien siembra sin esperar nada, y de quien sabe esperar los tiempos y las sorpresas de Dios.
Todos estamos llamados a decir “no” a cualquier tipo de violencia contra las mujeres y las niñas. Debemos luchar juntos para que se reconozcan los derechos humanos y la dignidad de todas las personas.
Pidamos la gracia de vivir una relación de amistad con el Señor, de ver a Jesús como nuestro Amigo más grande y fiel, que no nos abandona nunca, tampoco cuando nos alejamos de Él.