A veces fantaseo imaginando que otro tipo manosea y se folla a mi novia. Me excita pensar en ver lo que otro hombre le haría a ese cuerpo delicioso y a esa carita de inocencia.
Un día se lo comenté de forma ligera, solo como un comentario aislado. Vi un brillo de malicia en sus ojos, pero no le presté importancia. Estábamos hablando de fantasías y era normal una reacción así.
Tuvimos sexo r��pido. La monté en misionero, la penetré y me corrí casi enseguida. Es que cuesta aguantar mucho teniendo a semejante hembra como novia y saber que la tienes abierta para ti. No hubo sexo oral, porque ella lo odia.
A la mañana se levantó temprano y se fue rápido todo pareció normal. Sin embargo, desde ese momento estuvo muy distante. Me contestaba apenas los mensajes y se sentía lejana. Cuando le pregunté, me dijo que tenía mucho trabajo y estaba enredada con varias cosas. Le creí. Y me dijo que el próximo fin se iría de vacaciones con sus amigas.
Pero llegado el fin de semana, me llegó un video donde se comía como loca la verga no solo de otro chico, sino de quien creía que era mi primo más cercano, mi mejor amigo. Con razón siempre me preguntaba por ella. Claro, se la quería comer.
Solo me envió el video y escribió:
“Mira amor, como soy tan buena novia estuve pensando en lo que me dijiste y decidí complacerte. Mira cómo me trago la pollota rica, gruesa y venuda de tu primito. Él sí que es un hombre y sí que se antoja arrodillarse frente a él y meterse su carne en la boca”.
Mientras leía el mensaje, en el video la veía hacerle todo lo que siempre me dijo que le daba asco: le escupía la verga, le chupaba las bolas, se la metía hasta el fondo y le pasaba la lengua por todo el tronco. Nunca me había sentido tan humillado y traicionado… y, al mismo tiempo, nunca se me había puesto tan dura la verga. La mía ni de lejos se le acerca a ese enorme fierro que carga mi primo.
Pasados un par de minutos me entró una videollamada de ella. Respondí de inmediato para pedirle explicaciones. De seguro era inteligencia artificial y todo era una broma. Jamás ni ella ni mi bro me harían eso. Además, ella está loquita por mí.
Pero lo que vi al responder fue el rostro de mi primo
—Uff bro, gracias por dejarme cogerme a este pedazo de hembra. De verdad que eres el mejor. Siempre había querido tirarme a esa puta. Ella me contó tus fantasías y decidimos cumplírtela. A partir de ahora la relación es de tres y tú vas a ser nuestro cornudo.
Después de decir eso cambió la vista de la cámara
—Mira cómo la tengo ahora.
Lo siguiente no solo me humilló más, sino que me hizo dudar de los verdaderos gustos de mi chica.
Tenía a mi novia en cuatro, con el culo totalmente empinado, ella misma abriéndose las nalgas y la mitad de la polla de mi bro en su ano.
—Mira, mira cómo se la meto completa —dijo, y le clavó la otra mitad hasta el fondo. Ella gritó:
—¡Siii papi, dame más! ¡Rómpeme, soy tuya y solo tuya! Siempre te había deseado. Hace años que no me cogía así un macho de verdad. ¡Párteme en dos!
Mi primo empezó a darle más duro, a darle nalgadas con la mano libre y a bombearle el culo a un ritmo que parecía atleta olímpico. Justo cuando pensé que no podía sentirme más humillado, eyaculé solo viéndolos, sin tan siquiera tocarme. No podía dejar de ver.
Mi primo gritó:
—¡Me vengo, me vengo!
Ella rápidamente se puso de rodillas, abrió la boca, sacó la lengua y dejó que él se corriera y esparciera su semen por todo su rostro (lo que me dijo que era lo que más asco le daba en el mundo después del sexo anal).
Terminaron la llamada y me quedé solo viendo al vacío. Pero al rato entró un audio de mi novia:
—Amor, quedamos exhaustos y queremos ir a cenar a un buen restaurante. Pásanos un buen dinero —mientras se escuchaban las nalgadas que mi bro le seguía dando—rápido por favor, vamos a ducharnos y salimos a cenar, así que apúrate.
Y los dos cerraron diciendo “bye cornudito” mientras reían.
Tomé mi teléfono, entré a la app del banco y les pasé el dinero.