👉Otra estafa que la gente no conoce es la de pagar impuestos por plusvalías nominales en vez de reales. Si en 2026 vendes unas acciones (o una casa) que tienes desde el año 2000, y consigues una plusvalía del 80% (compraste por 100.000€ y vendes por 180.000€, por ejemplo) Hacienda te cobra un porcentaje (23% aprox en acciones), como si hubieras ganado 80.000€. Sin embargo, tu ganancia en términos reales es CERO, porque 80% es la inflación en España entre 2000 y 2026. Hacienda se lleva 18.400 EURAZOS de tu renta NETA (que ya ha pagado IRPF) en 2026. Vamos, que al Estado le interesa tener una inflación lo más alta posible y te están cobrando impuestos por una ganancia que no has tenido 🤷♂️
Ahora que ya habréis hecho la declaración de la renta:
1- Estado gigantesco y país desarrollado no son sinónimos
2- A partir de 20% de gasto público/PIB la correlación entre desarrollo económico y gasto desaparece
3- España tiene un gasto público del 45% del PIB, hay mucho margen para recortar
Si te dicen, sin tus impuestos no habría carreteras, sanidad ni educación, te están engañando.
Elon Musk just proved that ownership in America is a legal fiction.
Musk: “You get taxed on what you earn, you get taxed on what you buy, and you get taxed on what you own.”
Think about what property tax actually means.
You worked for decades. Paid it off in full. The deed is in your name.
Stop paying the government its annual fee. Watch them take it and sell it to someone who will.
You never owned that house. You were leasing it from an entity you never signed a contract with.
Income tax tells the same truth in softer packaging.
The government does not take a portion of your earnings. They decide how much of your own labor you are permitted to keep.
That is not semantics. It is a confession of who the system believes your time belongs to first.
Sales tax buries itself in the receipt. Two people exchange value voluntarily. A third party who contributed nothing takes a cut simply for allowing it to happen.
Now stack all three.
Taxed when you create. Taxed when you spend. Taxed when you hold. Taxed again when you die and try to pass it to your children.
At no point in that cycle does the system recognize your output as yours.
Because money is not an abstraction. It is crystallized human lifespan.
Every dollar taxed is an hour you already lived, already bled for, already gone.
The state is not managing an economy. It is claiming dominion over time you will never get back.
And spending it on systems you never asked for and actively oppose.
The institution extracting all of it faces zero obligation to perform. A contractor who delivers nothing gets fired. A bureaucracy that burns through trillions gets a budget increase the next fiscal year.
SpaceX pays taxes to the agencies that obstruct its launches. Tesla funds the regulators drafting rules to shield its competitors.
The builders are not subsidizing government. They are financing their own friction.
The tax code is 74,000 pages long. Not because the economy demands it. Because the extraction had to be buried in enough complexity that you would stop asking who it was designed to protect.
The past belonged to the people who taxed the world.
The future belongs to the people who build it.
You start reading weird books.
You buy “The Bitcoin Standard” and then “The Fiat Standard” and then you accidentally end up reading Murray Rothbard, and then somehow you’re reading Mises, and then it’s 11:47 PM on a Tuesday and you’re 340 pages into “Human Action” and you’re highlighting passages about praxeology and your wife comes downstairs and asks if you’re coming to bed and you say “in a minute” but you don’t come to bed for two hours because you have just discovered that everything you were taught about economics in college was wrong, all of it, every single sentence, and now you can’t go back, you can never go back, you have been orange-pilled in a way that goes deeper than money, you have been epistemologically orange-pilled, you now believe that John Maynard Keynes was a charlatan and the gold standard was actually fine and the income tax is theft and you can never say any of this out loud at a dinner party ever again.
La esclavitud no desapareció porque la gente se volvió buena.
Eso es lo que te enseñan en el colegio y es básicamente falso.
Desapareció porque resultó ser un pésimo negocio.
Y la economía lo descubrió antes que la filosofía moral.
Pensalo un segundo.
Un esclavo no tiene ningún motivo para producir más allá del mínimo que evita el castigo.
No cuida las herramientas porque no son suyas.
No te avisa cuando algo falla porque avisarte puede volverse en su contra.
No aprende el oficio porque aprender el oficio no le sirve a él para nada.
Todo el problema de información y de incentivos que tiene la planificación estatal, la esclavitud lo tenía antes, y peor.
Robert Fogel lo documentó con datos en Time on the Cross, ganó el Nobel por eso, y la conclusión fue incómoda para todo el mundo y es que la esclavitud en el sur de EEUU era localmente rentable solo bajo condiciones muy específicas de producción extensiva y baja complejidad técnica.
En cuanto esas condiciones cambiaron con la industrialización, el sistema entró en colapso económico antes de que llegara ningún ejército a liberar a nadie.
El trabajador libre tiene motivo para llegar temprano, cuidar la máquina y avisar cuando algo falla.
El esclavo tiene motivo para hacer exactamente lo contrario.
No es que la esclavitud fuera mala, aunque lo era.
Es que era ineficiente de una manera que ningún capataz podía resolver.
Todo sistema basado en coerción lleva adentro su propia destrucción, no porque sea inmoral sino porque no puede generar las señales que necesita para funcionar.
La realidad le pasa factura igual.
Breve crónica de cómo la DGT incumple su propia normativa técnica y luego te responde con plantillas de 'Guorperfe' que podrían haber escrito en 1997.
Entre noviembre y diciembre de 2025 recibí dos multas por exceso de velocidad en la A-1. Radares fijos de esos. 100€ cada una, sin puntos. Multas menores, vamos, de esas que la gente paga con el descuento del 50% y cierran partido. Pero como soy gilipollas y me gusta leer la letra pequeña, me puse a revisar las fotos que adjuntaban.
La Orden ICT/155/2020, que regula el control metrológico de los cinemómetros -que es como llaman a los radares cuando quieren sonar campanudos-, establece en su apartado 1.10 algo muy concreto: los radares fijos sin operador deben aportar dos fotogramas del vehículo infractor tomados en diferentes instantes. Uno panorámico, otro de la matrícula. ¿Por qué en diferentes instantes? Porque el vehículo está en movimiento y dos fotos tomadas en momentos distintos muestran al coche en posiciones diferentes. De cajón. Es una salvaguarda técnica que funcionaría en cualquier país europeo con gobernantes al mando que hubieran tenido algún contacto con la decencia y el decoro y no con corsarios, como es el caso de España. En principio, sería la forma de garantizar que no están multando al coche de al lado, a un pájaro que pasaba volando o a un venado con los mismos cuernos que su puta madre.
Pues bien: en mis dos multas, la 'segunda foto' es simplemente un recorte ampliado de la primera. Mismo ángulo, misma posición del vehículo y mismo todo. Es como cuando tu madre o tu abuela intentan enseñarte una foto de la sobrina o de la nieta que acaba de hacer la Primera Comunión y la van agrandando hasta que sólo se ven píxeles en lugar de una niña inocente con un crucifijo entre las manos. En fin, que no son dos fotogramas en instantes diferentes, sino un puto recorte ampliado para el que, seguramente, conociéndolos, habrán usado el Paint.
Eso, por no hablar de que la citada ampliación de imagen carece de los metadatos obligatorios, como fecha, hora, velocidad, identificación del cinemómetro... Un funcionario birmano lo habría hecho mejor. Es decir, mientras que la foto panorámica los tiene todos, la ampliada no tiene ninguno. Nuevo y flagrante incumplimiento de su propia normativa: apartado 1.14 de la misma Orden. Pero qué vas a esperar en un país en el que el presidente del gobierno inició su carrera política con el dinero que su suegro ganaba como proxeneta.
Cansado de tanta incompetencia y matonismo, presento alegaciones contra ambas sanciones con fundamentos técnicos, jurisprudencia de respaldo en las que se anulan multas por esos motivos, argumentación clara...
¡¡Que esto no cumple vuestra propia normativa, señores!! Pero qué más da; las leyes están para que las cumplamos los galeotes, no quienes nos mandan a galeras.
Respuesta de la DGT: DESESTIMADO.
¿El motivo? Una carta que parece generada por un bot de 1998. Dice que el cinemómetro está 'homologado' y 'certificado', que es lo mismo que decir que está pintado después de que haya cagado encima una paloma.
Ni una sola palabra sobre mi argumento técnico. Ni media línea analizando si las fotos cumplen o no la Orden ICT/155/2020. Cero. Nada. Vacío cósmico. Como si mi escrito hubiera entrado en un agujero negro burocrático y hubiera salido un documento de corta y pega por otro lado. Bueno, no es 'como si', es que ha sido así.
Vale, pienso. Tranquilo. Es la primera instancia. Para eso existe el recurso de reposición. Lo presento para ambas. Insisto: no son dos fotogramas diferentes, la segunda foto carece de metadatos obligatorios, hay jurisprudencia consolidada. Más desarrollado, más técnico, más fundamentado.
Respuesta: DESESTIMADO.
Misma plantilla. Mismo copia-pega. Misma sensación de estar hablando con una pared que, además, te pone una pistola en la cabeza para que pagues y ella, la pared, se lo pueda gastar en putas, coca y marisco.
Llegados a este punto, el siguiente paso sería la vía contencioso-administrativa, con un coste estimado de entre 600 y 1.200 euros en abogado y procurador. Para recuperar 200 euros. Genial. Es como jugar a la lotería, pero al revés: pagas más de lo que puedes ganar y encima es casi seguro que palmas. Por lo mismo de antes, porque ellos tienen pistolas y tú tienes sólo la razón.
Y aquí está el truco y no sólo cuando te enfrentas a la DGT. El sistema administrativo español no está hecho para que el ciudadano pueda ejercer su derecho de defensa de forma efectiva. Está configurado para que desistas por abatimiento, aburrimiento y porque el Leviatán es de tal magnitud y es tan impune que no existe forma humana de derrotarlo.
Burocracia kafkiana, resoluciones-plantilla que no analizan nada, sistema de multas diseñado para que te rindas y, sobre todo, muros comunicativos imposibles de salvar. Si tienes razón técnica y jurídica pero la multa es pequeña, el Estado cuenta con que pagarás y cerrarás la boca. Al final, recurrir cuesta más tiempo, dinero, salud mental y ganas de vivir que aceptar el empalamiento.
Ah, y por cierto: he intentado pagar online. Porque soy moderno y me gusta la tecnología. La web de la DGT es otra telaraña diseñada con esmero para que pierdas la paciencia a pocos minutos de acceder: enlaces que no funcionan, interfaces diseñadas para que, otra vez, desistas, certificados digitales que piden, pero que luego no aceptan, sistemas Cl@ve que necesitan más pasos, registros, idas y venidas que una notaría de provincias del siglo XIX...
Al final, me queda llamar al 060 -arcaico y fiable- o plantarme en la Jefatura Provincial. Este último no será mi caso porque, si acabo detenido por este sistema socialista criminal, que sea por algo de mayor enjundia y no por un par de multas.
Por cierto, también he sentido la tentación de ir a Jefatura a pagar en monedas de 10 céntimos. 2.000 monedas. Unos 8 kilos de metal. Como protesta. Porque, legalmente, el inframundo de la burocracia estatal está obligado a aceptar cualquier cantidad de moneda de curso legal. Pero, nuevamente, te acortan los plazos para que cumplas con sus requerimientos mafiosos que es materialmente imposible realizar el proceso. Porque para ir a verlos, cómo no, tienes que pedir cita previa. En su web...
Pagaré. No porque acepte que esta partida de corsarios tenga razón, sino porque 200€ es menos que 1.200€ en abogados. Y porque hay batallas de las que, cuando el sistema está planificado para que pierdas por agotamiento, es mejor retirarse.
Pero queda documentado aquí, para quien quiera leerlo: la DGT incumple su propia normativa técnica, resuelve recursos sin analizarlos y el sistema administrativo español está pensado, plasmado y perfeccionado para disuadir e imponer su voluntad, no para hacer justicia.
Que no se nos olvide.
Este post de apoyo a @Jongonzlz está escrito y publicado conjuntamente con @lugaricano.
El sistema público de pensiones contributivas en España se encuentra en una situación muy complicada.
El sistema actual ofrece a los cotizantes una rentabilidad real implícita anual del 3,63 %. Dado el crecimiento de los cotizantes y de la productividad en España, esta tasa está al menos dos puntos porcentuales por encima de la que garantiza la sostenibilidad del sistema a largo plazo. De manera más sencilla: el valor presente descontado de las pensiones contributivas es aproximadamente un 60 % mayor que el valor presente descontado de las cotizaciones. Los jubilados contributivos en España están recibiendo mucho más de lo que pagaron.
Esta rentabilidad excesiva ha generado un problema fundamental: un déficit del sistema contributivo de unos 61.000 millones de euros (el de verdad, no el de las cuentas del Gran Capitán que incluyen las transferencias del Estado) y que no deja de crecer. Este déficit genera presiones sobre las cuentas públicas que limitan la capacidad de las administraciones públicas para implementar muchas políticas necesarias, desde la educación hasta la infraestructura. Y desde el punto de vista de la equidad intergeneracional, esta rentabilidad excesiva nos ha colocado en la paradójica situación de que las personas de 65 a 85 años tienen la renta disponible más alta de todos los grupos de edad en España.
El sistema necesita una reforma profunda. Por ejemplo, es clave reintroducir un factor de sostenibilidad en el valor de las pensiones que considere el crecimiento de los cotizantes, la productividad y la esperanza de vida. Muchas economías avanzadas han introducido estos factores e incluso España avanzó en esa dirección hasta la reforma Escrivá de 2021-2023.
Jon González, @Jongonzlz, de manera casi solitaria, ha acometido una labor impagable de documentar esta situación (y otros temas clave de nuestra economía), y ha conseguido poner a la sociedad frente al espejo de la insostenibilidad de la situación actual.
Desgraciadamente, el sistema político no tiene ninguna gana de enfrentarse a este problema. La edad mediana del votante español está en torno a los 51 años. Uno de cada tres electores tiene 60 años o más; uno de cada cuatro ha cumplido 65 años. Si se suman a los 15 millones de inactivos en edad de votar los casi 3 millones de empleados públicos, el resultado es que más de la mitad del censo electoral residente en España vive de una transferencia o de una nómina pagada con impuestos. La aritmética básica de cualquier elección en España descansa, por tanto, sobre un electorado en el que la minoría la constituyen los asalariados del sector privado en edad activa.
Pedir a un partido con vocación de gobierno que recorte la rentabilidad implícita de las pensiones contributivas es pedirle que confronte directamente a su votante mediano. Ningún sistema político hace eso voluntariamente y el español no es la excepción.
Por eso, en lugar de hablar de números, se busca descalificar al mensajero. Desafortunadamente, las narrativas maniqueas de buenos y malos—si eres bueno, prefieres pensiones altas; si no eres malo o estás a sueldo de los malos, tienen éxito en España porque nuestra conversación nacional se centra siempre en la “justicia” o la “moralidad” y nunca en los números.
Es normal: somos un país con poca tradición de análisis riguroso y, menos aún, de análisis basado en los números. “Mi abuela merece una pensión más alta” siempre es más fácil de explicar que “la rentabilidad real implícita del sistema está por encima de lo que nos podemos permitir”, y, además, le coloca a uno en el “lado bueno”: el de los que quieren dar más dinero, no menos, como los malvados economistas.
Pero lo realmente preocupante no es que se intente descalificar al mensajero en lugar de analizar sus argumentos. Lo que se busca es poner en riesgo su situación profesional. Ante las órdenes de la Moncloa, cualquier trabajo en España es precario. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, en 2012, se nos despidió de FEDEA, una fundación con la que colaborábamos, por orden directa y explícita de Moncloa.
Ya no es una cuestión de si uno está de acuerdo o no con Jon. Es algo mucho más importante. ¿Se puede analizar la realidad económica de España sin que las jaurías mediáticas busquen tu “cancelación” profesional?
Es este el momento de decir las cosas claras y mostrar nuestro apoyo absoluto y total a Jon. Por eso hemos tomado la decisión inusual de publicar este post simultáneamente.
Jon, te agradecemos profundamente lo que haces.
The Anabaptist Kingdom of Münster stands as history's most vivid demonstration that collectivism breeds tyranny and starvation centuries before Marx penned a single word about class struggle.
In 1534, radical Anabaptist preachers seized control of this German city and immediately declared their "New Jerusalem" built on complete communal ownership. Private property vanished overnight. The new regime confiscated all money and demanded citizens pool every resource for the collective good. Sound familiar?
The self-proclaimed "Tailor-King" Jan van Leiden ruled this proto-socialist paradise with absolute authority, enforcing his vision of equality through systematic terror. Dissenters faced immediate execution. The state mandated polygamy as official policy while abolishing individual economic choice entirely.
When you destroy price signals and property rights, you destroy the coordination mechanism that feeds cities. Münster's collectivist experiment delivered exactly what economic theory predicts: rapid collapse into famine and chaos. Within months, residents ate rats and boiled leather to survive. Reports of cannibalism emerged as the egalitarian dream transformed into a living nightmare.
The most predictable element? Elite hypocrisy. While ordinary citizens starved in their enforced equality, van Leiden and his inner circle lived in luxury, enjoying the finest food and accommodations the collective could provide. Centralized power inevitably corrupts those who wield it.
The economic logic remains bulletproof: without private property, individuals lose incentive to produce efficiently. Without market prices, planners cannot calculate resource allocation. Without voluntary exchange, coercion becomes the only tool for organizing complex society. Münster's rulers discovered these iron laws the hard way.
The starving city collapsed from within as its communist economy proved incapable of sustaining basic human life. When Catholic armies finally retook Münster in 1535, they found a wasteland of economic destruction and human misery.
The victors tortured the surviving Anabaptist leaders and displayed their bodies in iron cages hung from the city's main church. Those cages remained there for centuries as a warning about utopian schemes that promise equality but deliver only death.
Modern advocates of wealth redistribution and collective ownership prefer to ignore Münster's lessons. They insist their version of centralized control will somehow escape the economic laws that doomed every previous attempt. But human nature and market forces operate independently of ideological wishes.
The Anabaptist experiment reveals the fatal flaw in all collectivist thinking: the assumption that abolishing property rights creates abundance rather than scarcity. In reality, property rights exist because they solve the fundamental problem of resource allocation in a world of competing needs and limited goods.
Münster's collapse took just sixteen months to complete. The city's descent from Protestant reform to communist tyranny to economic wasteland offers a perfect case study in how quickly good intentions can destroy functioning societies when they ignore basic economic principles.
You can find those iron cages in Münster today, still hanging from St. Lambert's Church after nearly five centuries. They serve as permanent reminders that collectivism's promises always end the same way: in starvation, tyranny, and death.
🚨🇪🇺 The European Commission is about to steal your search history in one of the largest forced data grabs in the history of the open internet, and almost nobody is talking about it.
The scope is staggering:
🔴 Every query you type
🔴 Every voice and photo search
🔴 Every autocomplete you accept
🔴 Your language, your device
🔴 Your country pinned to a ~3km² grid
🔴 Every result you saw, every link you hovered
🔴 Every click and scroll
🔴 The full chronological order of your search sessions
Meaning the European Union now knows your:
🔴 Health symptoms
🔴 Pregnancy
🔴 Sexual orientation
🔴 Political views
🔴 Religious beliefs
🔴 Financial distress
🔴 Legal trouble
🔴 Addictions
🔴 Affairs
Under the proposed measures for DMA Article 6(11), Google would be ordered to ship the daily search behaviour of hundreds of millions of Europeans to multiple third parties through a daily API feed. Any approved "online search engine," AI chatbots included, would get five years of access.
The things people only ever type when they think no one is watching. All of it now scheduled to flow daily into an open-ended list of third parties scattered across the European Union.
Brussels promises "anonymisation." The reality is a thin technical veneer that has been broken in academic literature again and again for over a decade. Search behaviour is a fingerprint. Stripping a name does not change that.
Mass data leaks become inevitable. Every new beneficiary is a new attack surface, and every annual audit is a year of silent exposure between checks. The 2025 Discord vendor breach already showed how fast 70,000 government IDs can leak through a single weak link. Now imagine that link holding Europe's search history.
Surveillance without consent becomes the default. Hundreds of millions of EU citizens never agreed to have their queries packaged and shipped to companies they have never heard of. The legal fiction of "anonymisation" cannot manufacture consent that was never given.
Behavioural search data is a goldmine for phishing, blackmail, social engineering, and corporate espionage.
Foreign intelligence services get a back door without effort. They do not need to breach Google. They only need to compromise the weakest name on the beneficiary list. One insolvent startup. One compromised contractor. One approved entity quietly acquired by a hostile state.
In the name of "competition," the EU is about to manufacture a permanent, distributed, daily-refreshed copy of Europe's collective search history. A surveillance dataset Brussels itself would never approve if any other government tried to build it.
The public consultation closes Friday, May 1, 2026 at 23:59 CEST. The final binding decision lands July 27, 2026.
After that, the door does not close again.
Tag your MEPs! File a response! Make noise!
Imaginad si la negativa a deflactar el IRPF es escandalosa que hasta El País se hace eco.
Según me dice Claude, en España sólo se han ajustado las tarifas del IRPF a la inflación en 4 ocasiones:
• 1998 (Gobierno Aznar)
• 2005 (Gobierno Zapatero)
• 2007 (Gobierno Zapatero)
• 2015 (Gobierno Rajoy)
De esas cuatro veces, dos coincidieron con elecciones generales (2008, con reelección de Zapatero; y 2015, con reelección de Rajoy).
Toda la inflación acumulada en el resto de ejercicios fiscales ha servido para que los contribuyentes españoles sufran en carne propia la llamada “progresividad en frío”; o sea, una subida de impuestos encubierta.
Lo explico para tontos:
El empresario te sube el sueldo para compensar la inflación y conservar tu capacidad adquisitiva, pero la vuelves a perder porque esa subida te hace saltar de tramo de IRPF (el Gobierno considera que eres más “rico”) y, en consecuencia, pagas más impuestos.
Es un auténtico escándalo que España no tenga un mecanismo automático de ajuste de las tarifas a la inflación, como el que tienen países civilizados como Alemania, Francia, Holanda o Bélgica.
Pero no sólo las tarifas del IRPF, sino de todos los impuestos que se aplican en función de escalas (sucesiones y donaciones, patrimonio…) y de sus correspondientes mínimos exentos.
¿Sabéis, sin embargo, qué tarifa ajusta el Gobierno año a año y por encima de la inflación?
Las bases de cotización de la Seguridad Social, que sirven para calcular las cotizaciones (impuestos) que pagan empleados y empresarios para mantener el (deficitario) esquema piramidal de las pensiones.
Hoy tiene usted la obligación de presentar la declaración de la Renta porque lo dice el mismo Gobierno que no presenta Presupuestos en toda la legislatura, se salta la Constitución y bate récord de recaudación fiscal al mismo tiempo que la sociedad española se empobrece.
Un timo
So far, Nayib Bukele is on track to be the Lee Kuan Yew of Latin America. The Simon Bolivar of the new century.
He focused on building up his own country. He embraced hard money and cut off hard drugs.
He did imprison criminals, but did so with the minimum necessary force. He persuaded first, and compelled only when absolutely necessary. Like Lee Kuan Yew, Bukele turned his country into a bonafide showcase for a global audience.
Bukele built a domestic coalition in his native Spanish and an international coalition in fluent English. He balanced El Salvadoran nationalism with diplomacy and capitalism, recruiting Tether, xAI, Bitcoin, and tech to the country.
Incredibly, he’s made El Salvador into a model not just for Latin Americans, but for North Americans. And he did it in less than ten years, with absolutely no precedent in the region.
It's over.
The Spanish state murdered her.
They coerced a mentally ill woman into assisted suicide because she had depression after being raped in a state-run facility by MENA migrant minors after being kidnapped from her parents.
This is literal communism.