Astrofísico frustrado, gamer recurrente, ateo hasta el tuétano, lector empedernido, aficionado al modelismo, más o menos inteligente e infante renuente.
Solo coincidí un par de minutos con Nicholas Galitzine (He-Man) en la premiere de Berlín de Masters of the Universe y solo intercambiamos unas palabras, pero la buena vibra que me dio fue tremenda.
Con este video, el chico se ha pasado el juego:
Son feministas hasta que Bad Bunny les baila pegado.
Son socialistas hasta que descubren lo cómoda que es volar en primera clase.
Son ecologistas hasta que toca un fin de semana en yate o un vuelo a las Maldivas.
Son tolerantes hasta que se enteran de que votas a la derecha.
Son pacifistas hasta que alguien discrepa de ellos.
Son partidarios de la libertad de expresión hasta que escuchan algo que no les gusta.
Son antielitistas hasta que los invitan a un reservado VIP.
Son ciudadanos del mundo hasta que les toca tenerlos de vecino.
Son partidarios de repartir la riqueza hasta que les toca repartir la suya.
@luisfcocabezas Fui a la Cita hace un par de años, y subieron mucho los precios, y en Novo Akelarre me quisieron cobrar un 50% demás. En general pienso que debemos comparar bien precios de la carta contra lo que nos cobran, pues creo que se están aprovechando de esa falta de cuidado del cliente.
Hay un hotel en el sur de Estados Unidos que emplea a un hombre cuyo título oficial de trabajo es Duckmaster. El puesto no existe en ningún otro lugar del mundo. Dos veces al día se pone un uniforme rojo y dorado, toma el ascensor hasta la azotea y lleva cinco patos abajo al vestíbulo. Desfilan por una alfombra roja hasta una fuente de mármol frente a los huéspedes, y luego nadan allí hasta la noche.
La tradición comenzó en 1933 cuando el gerente del hotel regresó de un viaje de caza de patos con demasiado whisky en el cuerpo y arrojó sus señuelos vivos a la fuente del vestíbulo como una broma. A los huéspedes les encantó. Unos años después, un exentrenador de animales de circo que trabajaba como botones en el hotel se ofreció voluntario para cuidar a los patos y les enseñó a desfilar. El hotel le dio el título de Duckmaster.
Mantuvo el trabajo durante 50 años.
Los patos ahora viven en la azotea en un palacio de mármol que le costó al hotel $200,000 construir, con una réplica en miniatura del hotel en su interior. El restaurante francés del hotel se ha negado a servir pato en el menú desde 1981.
@JordiLlatzer En mi opinión y en la de algunas otras personas, es feo y no parece un Ferrari. Y en mi opinión y probablemente en la de algunas otras personas, cuando tú dices que "la gente no ha entendido el Ferrari Luce" quedas como un idiota con ínfulas de prepotente.
@wallytech_ con problemas, no me deja entrar, la aplicación dice que me van a contactar y nada, y el soporte responde al otro dia para dejarme en visto. Que mal servicio.