QUIERO PLASMAR MIS TEMORES Y MIS PREOCUPACIONES.
La mayoría de los colombianos que soñamos con un país en paz, donde podamos reconciliarnos, vivir en paz y armonía, donde nuestras relaciones se fundamenten en el respeto y la tolerancia a cada ideología o pensamiento, estamos muy preocupados por la contienda electoral que se realizara en pocas horas en Colombia, porque las encuestas señalan la probabilidad de que sea elegido como presidente quien ha amenazado imponer un régimen de terror, similar al que impusieron en su momento personajes que hacen parte de nuestra historia siniestra y que desembocaron en conflictos como la guerra de los mil días, la masacre de las bananeras o el de la violencia entre 1940 y 1960 y posterior a ello el conflicto entre guerrilleros, el estado y los paramilitares.
La guerra de los mil días ocurrió bajo la presidencia del conservador MANUEL ANTONIO SANCLEMENTE, cuando con la llegada de la Constitución de 1886 se eliminó la representación de la minoría liberal en el gobierno y en el Congreso, implementándose el cierre sistemático de la prensa opositora mediante leyes represivas, por lo que el Estado recurrió a la emisión descontrolada de papel moneda, provocando una inflación masiva que empobreció a la población civil.
En ese contexto, tanto el ejercito como la guerrilla liberal forzaron a campesinos, jóvenes e incluso niños (conocidos como Juanes) a combatir en el frente, por lo que surgieron los primeros grupos paramilitares promovidos por el gobierno, armando a los conservadores para perseguir, exterminar y destripar focos liberales, aplicando para ello la táctica de tierra arrasada, destruyendo conflictos, quemando aldeas enteras y expropiando propiedades civiles sin derecho a indemnización, ejecutando hacinamientos inhumanos en prisiones, torturas y ejecuciones sumarias a combatientes capturados, ignorando los acuerdos de humanización de la guerra.
Este conflicto dejó un saldo estimado de más de 100 mil muertes, en una Colombia que apenas superaba los 4 millones de habitantes, es decir, el 2.5% de toda la población. Es como si la Colombia de hoy permitiera el asesinato de un millón doscientos cincuenta mil de sus habitantes. Este conflicto no solo generó la degradación humana y la muerte de miles de colombianos, sino que la población sufrió además epidemias como la malaria, la fiebre amarilla y la disentería que devastaron campamentos militares y las ciudades afectadas por los asedios, lo que provocó un debilitamiento absoluto del Estado, que permitió la intervención de los Estados Unidos y con ello la posterior perdida del departamento de Panamá.
El 5 y 6 de diciembre de 1928 bajo el gobierno del también conservador MIGUEL ABADIA MENDEZ, ocurrió la masacre de las bananeras, donde el estado colombiano decidió utilizar la fuerza pública para asesinar a sus propios ciudadanos en defensa de los intereses multinacionales de la empresa United Fruit Company, justificando el gobierno estos asesinatos al catalogar la huelga laboral legitima como un “atentado al orden público” y una “amenaza comunista” con lo que buscó esconder la violencia oficial, al condenar a los obreros huelguistas como malhechores y subversivos influenciados por al comunismo internacional.
Posterior a ello el gobierno ejecutó una operación de ocultamiento de cadáveres, para lo cual los camiones del ejercito cargaron los cuerpos para arrojarlos al mar o enterrarlos en fosas comunes y en los días subsiguientes las tropas militares persiguieron, detuvieron y ejecutaron sumariamente a lideres sindicales en las fincas bananeras.
El periodo conocido como La Violencia (1946 -1958) comenzó bajo el gobierno de Mariano Ospina Pérez y se radicalizó con el gobierno de Laureano Goméz. Durante esta etapa, las instituciones públicas, la policía y las fuerzas armadas se utilizaron abiertamente como herramientas de persecución, masacre y exclusión contra los simpatizantes del Partido Liberal y los movimientos sociales.
Está es la cultura traqueta que odia a medio país. Los colombianos que creemos en Dios y tenemos la fe puesta en Jesús como nuestro salvador debemos apartarnos de personas que promueven el odio y se enriquecen burlándose y estigmatizando al colombiano que busca la justicia social
🚨 Un contrato simulado, para fingir haber comprado un laboratorio fotográfico, fue el soporte que presentó Carlos Alonso Lucio en 1992 ante un banco con el fin de obtener un millonario crédito. Meses después, cuando Lucio incumplió la deuda, el banco intentó embargar el laboratorio, pero descubrió que el verdadero dueño era otra persona. Él, en su intento por defenderse, denunció a quien le había hecho el favor de fingir la venta del laboratorio. En agosto de 2000 la Corte Suprema condenó a Lucio por falsa denuncia. Esta es la historia.
https://t.co/M9TLcfYEPs
La prensa jugó un papel fundamental en las elecciones pasadas. Se dedicó a envenenar al país en contra de los proyectos del cambio propuestos por el presidente @petrogustavo, de la misma forma en que lo hizo cuando fue alcalde de Bogotá.
El abogado de la mafia no logró la presidencia por tener el mejor proyecto de gobierno. Ganó las elecciones por 250 mil votos porque gran parte del electorado fue envenenado mediante difamaciones, calumnias y estigmatizaciones al actual gobierno.
Los colombianos deben investigar quiénes son los dueños de la prensa colombiana y por qué se oponen a que este país busque que la función pública sirva al bien común y no a los negocios de unos pocos.
Abelardo nombró en el empalme a Santiago Pardo como encargado de lo tributario. ¿Saben quién es? El asesor de Sarmiento Angulo, exasesor económico de Vargas Lleras y cerebro de la reforma tributaria de Duque. Sí, el mismo del IVA a la canasta familiar. "Los nunca"
Diana Marcela Otavo Morales lanzó una contundente advertencia al presidente electo, recordándole que su ciudadanía estadounidense lo expone a demandas por crímenes de lesa humanidad en tribunales de ese país, sin importar el tiempo que pase.
La abogada defensora de derechos humanos lanzó una advertencia jurídica que ha sacudido los primeros días del gobierno de Abelardo de la Espriella. En un mensaje al presidente electo, le recordó que su condición de ciudadano estadounidense lo hace vulnerable a demandas en Estados Unidos por cualquier violación de derechos humanos cometida durante su mandato en Colombia.
«La política da muchas vueltas, @ABDELAESPRIELLA debería saberlo. Cada violación de derechos humanos aquí puede ser demandada contra sus activos y empresas en EE.UU. al ser ciudadano de ese país», escribió Otavo Morales en su cuenta de X.
La advertencia cobra particular dimensión, ya que De la Espriella posee una millonaria red de activos, empresas y propiedades en Estados Unidos: una casa valorada en US$5,1 millones en Miami y, entre 2013 y 2023, creó o figuró en los documentos de 14 empresas en Florida. Un grupo de legisladores demócratas de EE.UU. solicitó al gobierno de Trump investigar diversas operaciones inmobiliarias vinculadas al mandatario.
La abogada cuestionó la pretendida impunidad que podría derivarse del respaldo de Donald Trump. Otavo Morales señaló que el respaldo político no blinda a De la Espriella de la justicia internacional.
«@realDonaldTrump va a perder por lo menos la cámara en noviembre y él podrá destripar gente aquí, pero como abogado sabe que los delitos de lesa humanidad no prescriben».
Esta afirmación se basa en el principio de jurisdicción universal y en la legislación estadounidense, que permite demandar a personas por violaciones a los derechos humanos cometidas en el extranjero si tienen vínculos con EE.UU. Al ser ciudadano naturalizado en 2023 y poseer bienes en ese país, De la Espriella es un objetivo jurídico claro.
Yo también solo lo reconocería porque hemos de felicitar al malvado por ser malvado? Porque hemos de felicitar al mentiroso por ser mentiroso? Porque hemos de felicitar al abogado de la mafia por ser abogado de la mafia? Los “triunfos” de la iniquidad no merecen ser felicitados, porque estaríamos aplaudiendo como el fin justifica los medios. Bravo @IvanCepedaCast por enseñarnos dignidad y decencia!
Iván Cepeda es tan demócrata y respetuoso, que no ha felicitado al vencedor. Desprecia, como siempre hizo Gustavo Petro, a los 13 millones que votaron por Abelardo. Esos sí fueron votos de opinión. Ni comprados con fondos públicos ni de fusil.
QUIERO PLASMAR MIS TEMORES Y MIS PREOCUPACIONES.
La mayoría de los colombianos que soñamos con un país en paz, donde podamos reconciliarnos, vivir en paz y armonía, donde nuestras relaciones se fundamenten en el respeto y la tolerancia a cada ideología o pensamiento, estamos muy preocupados por la contienda electoral que se realizara en pocas horas en Colombia, porque las encuestas señalan la probabilidad de que sea elegido como presidente quien ha amenazado imponer un régimen de terror, similar al que impusieron en su momento personajes que hacen parte de nuestra historia siniestra y que desembocaron en conflictos como la guerra de los mil días, la masacre de las bananeras o el de la violencia entre 1940 y 1960 y posterior a ello el conflicto entre guerrilleros, el estado y los paramilitares.
La guerra de los mil días ocurrió bajo la presidencia del conservador MANUEL ANTONIO SANCLEMENTE, cuando con la llegada de la Constitución de 1886 se eliminó la representación de la minoría liberal en el gobierno y en el Congreso, implementándose el cierre sistemático de la prensa opositora mediante leyes represivas, por lo que el Estado recurrió a la emisión descontrolada de papel moneda, provocando una inflación masiva que empobreció a la población civil.
En ese contexto, tanto el ejercito como la guerrilla liberal forzaron a campesinos, jóvenes e incluso niños (conocidos como Juanes) a combatir en el frente, por lo que surgieron los primeros grupos paramilitares promovidos por el gobierno, armando a los conservadores para perseguir, exterminar y destripar focos liberales, aplicando para ello la táctica de tierra arrasada, destruyendo conflictos, quemando aldeas enteras y expropiando propiedades civiles sin derecho a indemnización, ejecutando hacinamientos inhumanos en prisiones, torturas y ejecuciones sumarias a combatientes capturados, ignorando los acuerdos de humanización de la guerra.
Este conflicto dejó un saldo estimado de más de 100 mil muertes, en una Colombia que apenas superaba los 4 millones de habitantes, es decir, el 2.5% de toda la población. Es como si la Colombia de hoy permitiera el asesinato de un millón doscientos cincuenta mil de sus habitantes. Este conflicto no solo generó la degradación humana y la muerte de miles de colombianos, sino que la población sufrió además epidemias como la malaria, la fiebre amarilla y la disentería que devastaron campamentos militares y las ciudades afectadas por los asedios, lo que provocó un debilitamiento absoluto del Estado, que permitió la intervención de los Estados Unidos y con ello la posterior perdida del departamento de Panamá.
El 5 y 6 de diciembre de 1928 bajo el gobierno del también conservador MIGUEL ABADIA MENDEZ, ocurrió la masacre de las bananeras, donde el estado colombiano decidió utilizar la fuerza pública para asesinar a sus propios ciudadanos en defensa de los intereses multinacionales de la empresa United Fruit Company, justificando el gobierno estos asesinatos al catalogar la huelga laboral legitima como un “atentado al orden público” y una “amenaza comunista” con lo que buscó esconder la violencia oficial, al condenar a los obreros huelguistas como malhechores y subversivos influenciados por al comunismo internacional.
Posterior a ello el gobierno ejecutó una operación de ocultamiento de cadáveres, para lo cual los camiones del ejercito cargaron los cuerpos para arrojarlos al mar o enterrarlos en fosas comunes y en los días subsiguientes las tropas militares persiguieron, detuvieron y ejecutaron sumariamente a lideres sindicales en las fincas bananeras.
El periodo conocido como La Violencia (1946 -1958) comenzó bajo el gobierno de Mariano Ospina Pérez y se radicalizó con el gobierno de Laureano Goméz. Durante esta etapa, las instituciones públicas, la policía y las fuerzas armadas se utilizaron abiertamente como herramientas de persecución, masacre y exclusión contra los simpatizantes del Partido Liberal y los movimientos sociales.
@MafeCarrascal ¿Saben por qué el nuevo gobierno y todos los que votaron por eso no están tan contentos? Porque la celebración solo les duró un día🤣🫵. Como ocurre en toda fiesta con luces y trago, a la mañana siguiente llega la resaca y toca escuchar a todos diciendo: "Se los dije".
@MafeCarrascal Como consejo: nunca voten por un ignorante, porque al no tener bases con las que refutar a quienes están por encima de él, a todo les va a decir que sí. Así, precisamente, es Abelardo. El ejemplo reciente; nombró a un ex M-19 para el empalme.
https://t.co/ZuWqRwCaU2
El gobierno Petro negoció por debajo de mesa dejar delinquir al Clan del Golfo y atar de manos a las fuerzas armadas.
Petro nunca dejó de ser un delincuente. ¿Ya ven que cuando lo metieron en la lista Clinton no era persecución política? Era porque de verdad tiene vínculos con el narcotráfico.
No persiguió a nadie, no capturó a nadie, liberó a Calarcá cuando fue detenido, infiltró la inteligencia militar, quitó órdenes de captura y de extradición, el ELN creció cómo nunca, entre otras cosas.
Por eso el voto fusil fue tan fuerte en segunda vuelta, porque ellos saben que al perder el poder se les acaba todo este entramado criminal; pero ahora que perdieron, les caerá todo el peso de la ley.
¡FIRME POR LA PATRIA! 🫡 🇨🇴
Abelardo Presidente 2026-2030.
El apóstata que se avergüenza de su cuna
«¿Cómo puede haber gente en el mundo que siga creyendo estas tonterías? EE.UU. es hoy un fracaso como sociedad. El país más rico del planeta imprime dinero para mantener la dominación militar global, pero ni siquiera es capaz de darle lo básico a su gente. ¡Ah! Pero la culpa es de los inmigrantes, se los dice Bernardo, nacido en Bogotá».
Esa frase es de Carlos Carrillo y le dio directamente en la cara a Berni Moreno. El mismo Berni Moreno que nació en Bogotá, creció en Colombia y ahora se presenta como el principal defensor del “estilo de vida americano”. El mismo que dice que los demócratas están siendo arrasados por una “revuelta socialista”, culpa a la migración masiva, a las élites antiamericanas y al islamismo político de todos los males de Estados Unidos, y exige fronteras cerradas, elecciones seguras y proteger el “estilo de vida americano” contra el socialismo.
Y yo me pregunto, Berni: ¿qué estilo de vida estás defendiendo? Porque si es el que ve el mundo entero, la verdad es que no hay mucho que proteger.
Estados Unidos es el país más rico del planeta. Imprime dinero sin control para mantener su dominación militar y tiene el presupuesto de defensa más alto del mundo, superior al de los siguientes diez países juntos. Pero es un país donde cada mes hay un tiroteo en una escuela, donde sus ciudadanos viven medicados con fentanilo porque el sistema de salud es un negocio y no un derecho, donde la esperanza de vida cae y la obesidad es una epidemia.
¿Eso es lo que quieres proteger, Berni? ¿Una sociedad con una de las tasas más altas de analfabetismo del mundo desarrollado? ¿Una sociedad donde sus ciudadanos tienen que venir a Colombia a hacerse tratamientos médicos porque en su propio país no les alcanza ni con sus millones? ¿Una sociedad donde los niños crecen con miedo de ir a la escuela por temor a ser baleados?
Y tú hablas de elecciones seguras. ¿Seguras? ¿Como las que Trump quiso robar? ¿Como las que tu candidato perdió y aún no acepta? ¿Como las que Estados Unidos ha intervenido descaradamente en Colombia, Honduras y toda América Latina para que gobierne quien le conviene al imperio?
Eso no es proteger elecciones. Eso es proteger el imperio.
Hablas de “proteger el estilo de vida americano”. Pero ese estilo de vida se sostiene sobre la sangre de otros: guerras, invasiones, golpes de Estado, la Doctrina Monroe, el saqueo de países enteros y el sufrimiento de pueblos que solo quieren vivir en paz.
Y sin embargo, Berni, nacido en Bogotá y criado en este país víctima de esa doctrina, sales a defender a los verdugos, a justificar a quienes han saqueado, violado y asesinado en nuestro continente durante siglos, y a decir que el problema es el socialismo, como si el imperialismo no hubiera sido el verdadero problema de América Latina desde que llegó Colón.
Da asco. No da tristeza. Da asco.
Porque no es ignorancia. Es cinismo: saber que el imperio se sostiene sobre el dolor de otros y aun así defenderlo; saber que el “sueño americano” es una pesadilla para el resto del mundo y aun así aplaudirlo; saber que tu propio país ha sido desangrado por las políticas que defiendes y aun así callar.
Carlos Carrillo lo dijo claro: «¡Ah! Pero la culpa es de los inmigrantes». En el discurso de Berni no hay lugar para la autocrítica. Para el imperio, la culpa siempre es del otro: del inmigrante, del musulmán, del socialista. Nunca del sistema que permite que los niños mueran en las escuelas mientras los dueños de las armas se enriquecen; nunca del sistema que deja morir a la gente sin atención médica mientras las farmacéuticas logran ganancias récord; nunca del sistema que crea adictos al fentanilo mientras los narcotraficantes políticos lavan dinero.
¡Cómo amaneció hoy la “patria milagro”! Parece que el milagrito de volver mierda al país se les está dando, yo sólo espero que lo disfruten!! De mi parte me voy a divertir con la nómina de bandidos que suena para el gabinete! Se viene algo peor que @IvanDuque
Gracias, Colombia. Gracias por caminar junto a nosotros este sueño de un país para la vida. 🫰🏽
Cada abrazo, sonrisa, pensamiento y acto de conciencia hacia este proyecto político que lideramos junto a @IvanCepedaCast es el reflejo de la dignidad de nuestros pueblos.
Seguiremos tejiendo con ustedes la protección de la vida en todas sus expresiones. Este sueño no termina, y nuestra lucha por una Colombia más justa e incluyente sigue latente.
Somos la fuerza política progresista más grande de la historia y nuestro deber es seguir protegiendo todo lo valiosamente construido hasta el momento.
Como dicen mis hermanos indígenas ¡HASTA QUE NO SE APAGUE EL SOL! ✊🏽🫰🏽