Si tu amiga no practica el verbo "ser" cada vez que le envías un tiktok o un reel diciendo: Si soyyyy, si fui, si somos, seremos, ¿en verdad es tu amiga?
A mí también me corregían cosas que en su momento me parecían absurdas: un doble espacio antes de un punto en la página 167, una fecha en inglés con el día antes del mes, miles separados con puntos en vez de comas, decimales que no cuadraban, una referencia cruzada desactualizada, una mayúscula omitida en un término definido, o el clásico “SAS” en vez de “S.A.S.”.
Uno pensaba: “¿de verdad esto importa?” Con el tiempo entendí que sí.
No porque un doble espacio cambie el negocio. No porque una coma mal puesta destruya necesariamente una transacción. Sino porque el documento completo comunica una cosa: control o descuido.
Y en una operación compleja, esa percepción importa. Si el cliente encuentra errores pequeños en la página 167, puede preguntarse si también hay errores en la cláusula de indemnidad, en la condición precedente, en el covenant financiero, en la página de firmas o en la cifra del precio.
El oficio jurídico también se construye ahí: en revisar nombres exactos, cifras, fechas, anexos, referencias cruzadas, definiciones, firmas y versiones. Era trabajo ingrato. A veces parecía una estupidez. Pero también era una escuela silenciosa de criterio, precisión y responsabilidad.
Mi padre me enseñó que los cargos terminan, los puestos se acaban, las dignidades fenecen, lo que queda es el ser humano y la forma en la que esos cargos fueron una herramienta de servicio hacia las personas y no al servicio del poder.
Mi patrimonio 2023 no es $0. Es negativo porque, si bien fui becado para doctorado, al igual que muchos colombianos me endeudé en dólares para mi maestría en EEUU. A diferencia de otros precandidatos presidenciales, no nací con fortuna familiar ni me enriquecí en el servicio público.
Y también por eso es que con la conciencia tranquila les pido que aporten a mi candidatura presidencial: porque no voy a recibir maletas de efectivo ni voy a prometer favores para llegar. Es con ustedes que lo podemos lograr en https://t.co/vTBNs2ogT9
La mejor carta escrita de un padre abogado a su hijo.
Roland Boyd fue un abogado de Texas que hace más de 50 años escribió a su hijo una preciosa carta con 21 consejos. Publicada en 1962 en revista legal Texas Bar Journal como bella expresión de amor por la profesión
Disfruten:
Pateando la puerta no. Denunciando la corrupción desde adentro y desde afuera sí, ya que la corrupción es un incumplimiento del programa, que proponía lucha frontal y cero tolerancia con el clientelismo y la corrupción.