El Arsenal culmina el proceso en el que Mikel Arteta les pidió que confiasen cuando peor estaban. Reconstruyeron primero, se saltaron luego muchos pasos lógicos para convertirse en un equipazo y terminaron entendiendo que para ganar no tenían que gustar a los demás, sino ser los que mejor hacen el trabajo. Y así han cerrado el círculo.
Todo aficionado del Arsenal se ha hartado de escuchar estas dos décadas que juegan bonito, pero son demasiado inocentes y blandos para ser campeones. Así que ahora es comprensible que les dé igual que les hablen de cómo ganan, porque es lo único que les pueden decir. Ya nadie les puede hablar de qué ganan, porque ya son campeones de la Premier League y todo el camino ha cobrado sentido. La discusión con este club cambia radicalmente desde esta noche y esta generación se quita un peso insoportable de encima para ahora ir a por más sin tener que demostrar al resto que pueden conseguirlo.
¡Felicidades a todos los aficionados del Arsenal que tengo por aquí!