1. Un presidente para todos. Gane quien gane, recibirá un país completamente dividido. El próximo presidente no puede gobernar para una parte, por más que tenga más votos. Su responsabilidad será representar y proteger los intereses de todos los colombianos y colombianas, sin excepciones.
2. Con capacidad de diálogo. El nuevo Congreso estará hiper fragmentado. El presidente, sea quien sea, no tendrá mayoría propia. Le va a tocar dialogar, escuchar y consensuar. Con transparencia y de cara al país. Así es la democracia.
3. Con manos limpias. La honestidad aparece en todas las encuestas como un atributo del presidente ideal. Colombia necesita un mandatario íntegro, que predique con el ejemplo y que no admita nada de corrupción en su gobierno. La autoridad moral no se proclama: se demuestra.
4. Con pragmatismo. El mundo navega en medio de tormentas y huracanes que lo hacen impredecible y complejo. Necesitamos un presidente pragmático, que piense en Colombia y no en sus intereses personales o partidarios. Que sea capaz de dejar la ideología de lado. Que se entienda con cualquier gobierno del mundo. Porque los aliados de Colombia no se eligen por afinidad: se eligen por conveniencia nacional.
5. Con capacidad de ejecución. Los eslóganes, las promesas y los discursos pueden ser útiles en campaña, pero en el gobierno hay que actuar y cumplir. Colombia ha acumulado suficientes frustraciones. Necesita resultados. Y más pronto que tarde. El próximo presidente deberá demostrar que sabe convertir las palabras en acciones. Menos retórica. Menos marketing. Más gestión.
6. Que premie el mérito. Ningún presidente gobierna solo. Colombia necesita un mandatario que escoja a los mejores, no a sus amigos. Que ponga el mérito por encima de la lealtad y el interés del país por encima de cualquier compromiso político. Armar un equipo sólido, competente e impoluto será una de sus primeras responsabilidades.
7. En lo urgente y en lo importante. Colombia tiene que atender muchas urgencias. Muchas. Pero gobernar no es —o no debería ser— solo administrar crisis. También implica preparar al país para los desafíos de la próxima década. Necesitamos a alguien que se atreva a señalar el horizonte. Un presidente que no piense únicamente en los próximos cuatro años, sino en los próximos veinte.
8. Que inspire confianza. Colombia necesita recuperar la confianza. La de los ciudadanos en sus instituciones. La de los empresarios para invertir. La de los jóvenes en el futuro. La de las regiones en el Estado. La confianza no se hereda ni se compra. Se gana con trabajo, con resultados, con coherencia. Hoy la confianza no es una virtud más. Es una condición para gobernar.
9. Que respete las reglas. La democracia no es solo ganar elecciones: es respetar a la justicia, a la constitución, a la prensa y a quien piensa distinto. La democracia es aceptar resultados, sin rencores. Colombia no necesita un presidente que amenace, insulte o prometa castigos. El que gobierna desde la rabia, divide. Y Colombia ya está suficientemente dividida.
10. Inflexible contra el crimen. Colombia necesita recuperar la seguridad, con el Estado de derecho funcionando a pleno. La seguridad no se construye con shows, ni con mano dura para la cámara, ni copiando recetas ajenas. Se construye con inteligencia, con recursos, con transparencia, con una justicia que funcione y con presencia del Estado en los territorios. El que ofrece atajos por fuera de la ley no ofrece seguridad: ofrece otro problema.
11. Un presidente, no un espectáculo. Gobernar no es un reality ni una tarima. Colombia no necesita un justiciero, un salvador ni un caudillo. Necesita un presidente que entienda que el poder tiene límites, que las instituciones no son enemigas y que la historia juzga por los resultados, no por los aplausos.
Este período, el más difícil, será el momento para que, por fin, aprendamos a construir una verdadera cultura ciudadana para la convivencia.
El terrorista Jesús Santrich, uno de los más grandes asesinos en la historia de Colombia, agradecía al candidato presidencial Iván Cepeda por defenderlo.
El candidato presidencial con ínfulas de dictad0r @IvanCepedaCast le sigue huyendo al debate. También rechazó el regalo con el que le recordaba que durante su gobierno ocurrió el escándalo de la UNGRD, en el que se habrían perdido más de 1 billón de pesos por corrupción.
Posdata: deje sus delirios de persecución, que no creo que los de las FARC le hagan algo a sus camaradas
Un militante de la campaña de Iván Cepeda en Bolívar pidió “dejar atrás la ética” y habló de nuevos recursos para fortalecer labores políticas. Además, afirmó que al votante hay que “brindarle algo” para persuadirlo. https://t.co/if1kX8q65f
Nunca lo olviden: el Ejército es de Colombia y de los colombianos, no de ningún gobierno. Por eso Petro ha buscado debilitarlo, porque una institución fuerte sirve a la Nación, no a los intereses de un gobernante de turno.
🚨 | Me encontré este video, donde @sergio_fajardo literalmente dice que “jamás” se aliaría con Cepeda.
Compartan, y háganselo llegar al candidato eterno, a ver qué tan coherente resulta ser y si cumple su palabra.
La horda petrista haciendo daño a la obra más esperada por los bogotanos: El metro!
La ciudadanía ya se cansó, ya no les creen, y después se preguntan por qué pierden las elecciones!