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Fue como lo imaginó. Si el calor lo afectaba a él, siendo un humano con la capacidad de generar cryo, no podía dimensionar cuán difíciles eran las temperaturas altas para un dragón soberano en una forma lejana a la original.
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antes de devolverle la mirada, a la espera de una explicación.
‘ ¿Hay algo que desee compartir conmigo, Duque? A juzgar por lo que veo, diría que realizó— algunas reformas, por llamarlas de algún modo. ’
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que haya visto antes y quizá eso me hace querer observarlo por mucho más. ”
Complementó sus palabras con una caricia gentil sobre la cadera del mayor, reposó sus dedos con firmeza, luego un paso hacia adelante para depositar un beso sobre la mejilla.
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limpiando el sudor de la frente con su antebrazo en búsqueda de su encuentro.
“ Pensé que llegaría cerca de medianoche, ¿cómo le trata el calor en la oficina, Monsieur? ”
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Creyó que se acostumbraría a los días cálidos, después de todo en el Fuerte Merópide hay zonas húmedas que ya puede tolerar. Lamentablemente no, y salir de ahí es casi como un castigo.
Aún así, a sabiendas de los estragos que podría traerle al Juez Supremo, +
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ha comenzado a crear una ruta fría, con puntos estratégicos donde el hielo se concentra en el camino apartado de la ciudad logrando que la temperatura disminuya un par de grados a través de él.
Y justo cuando parecía que terminaba, miró a Neuvillette a la distancia, +
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Afilando la mirada recorre cada broche en silencio,
“ Este debe ser importado de Liyue, ¿le gusta? ”
Inclinándose sobre la figura ajena con un roce suave entre ambos cuerpos solo para señalar aquel ornamento largo con flores azules y brotes blancos.
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Adora la cordialidad disfrazada de algo más, galantería donde solo ellos dos parecen comprenderlo detrás de cada dulce palabra. Wriothesley reservará un par para después aun cuando estas se mantienen sobre el paladar.
“ ¿Hm? ”
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El aviso fue breve, «iré por el postre, no tardo.» y se perdió entre los negocios, quizá tardó más de lo que le gustaría entre el poco habitual bullicio de los domingos.
Pero cuando regresó se anunció con un susurro al costado del Gran Juez, la ya conocida coquetería.
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Solo la comparativa del dulzor de su té podría acercarse a lo que fue escuchar sus palabras, embelesó sus sentidos no solo por la petición, también por las caricias y la invitación disfrazada de algo más.
Traga de la infusión que se quedó reposando en su boca,
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solo para llenarse los pulmones con aire y exhalar en una sonrisa.
“ ¿Hoy y mañana, Monsieur? ¿Fontaine no caerá por su ausencia? ” sabe que no, es parte de su propia coquetería, la misma que alienta inclinándose hasta él, con un susurro suave contra su oído.
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ᅠ‘ Wriothesley, ¿Tienes libre este fin de semana? ’ se acercó a él, nervioso por su pronta solicitud.
‘ Pensé que podríamos cenar en el hotel Debord, y tal vez — , ’ mano derecha se desliza por el torso del hombre, recorriendo su figura hasta llegar al hombro.
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Su descanso se interrumpe entre el frío de la noche, gruñe como una queja por la simple idea de tener que abandonar la cama, no por su comodidad o exponerse de cerca al aire helado, es por no querer alejarse de Neuvillette.
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“ Lo siento, no quería despertarte.”
Brinda consuelo por su error, cada contacto es una disculpa que sube en contacto hasta las orejas afelpadas, tomando aire para llenar sus pulmones con el aroma de su pareja; oceano en calma, dulce y destellos de sol por explorar.
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